John Barker en el Café Científico: “Queremos hacer recrecer las manos”

El prestigio científico radicado en Alemania visitó a Córdoba y participó del ciclo de Cafés Científicos organizados por la SeCyT. Barker egresó hace más de 30 años de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNC, y hoy es una referencia en todo el mundo en el campo de la Medicina Regenerativa; realizó centenas de operaciones exitosas para transplantes de manos y caras, y ahora encabeza una línea de investigación en la Universidad de Ghote, que apunta a que el organismo “recuerde” cómo desarrollar una extremidad, en los casos de personas que sufrieron apuntaciones por accidentes de distintos tipos. El Café Científico se tituló: “Medicina Regenerativa para mejorar la vida”.

¿Se pueden regenerar las extremidades de nuestro cuerpo? Si sufrimos la amputación de un brazo o pierna, ¿nos podrían llegar a crecer como en las películas de ciencia ficción?. ¿Y se perdemos nuestro rostro, ¿podrá renacer? Parece una locura, pero la investigaciones de punta en medicina regenerativa están direccionadas en esta línea. Y una de las personalidades que encabeza estas investigaciones en el mundo es egresada de la facultad de Medicina de la UNC.

Se llama John Barker, nació en EE.UU., pero viajó de muy joven a Córdoba, dado que su madre era argentina. Estudió en la UNC desde fines de la década del setenta y principios de los ochenta. Luego amplió sus estudios en Alemania (universidad de Heidelberg) y en la Universidad de Luousville, en el centro de los Estados Unidos. Hace ocho años montó el Centro de investigación aplicada para Medicina Regenerativa FIRM (Frankfurt Initiative for Regenerative Medicine).

John Barker en el Café Científco 

Hace algunos días, Barker estuvo de visita en Córdoba y encabezó el Café Científico organizado por la SeCyT, donde explicó la línea de investigación que lidera y que comenzó hace ocho años en Alemania.

Barker venía trabajando exitosamente con transplantes de manos y caras, las operaciones daban muy buenos resultados tanto desde el punto de vista funcional y estético, hasta el punto de que su labor se convirtió en una referencia a nivel mundial.

Pero había un problema importante por resolver: los implantes requieren que el paciente consuma una potente cantidad de drogas de por vida para que el cuerpo no rechace el implante, a lo que se suma el problema más serio: los implantes siempre son escasos.

“Me propuse, en vez de transplantar una mano o una cara, recrearla, regenerarla, utilizando las mismas células que tenemos en nuestro organismo”, señaló Barker durante el Café Científico.

¿Cómo hacer esto?.  La fórmula para estudiar este mecanismo no había que inventarla porque ya estaba en la naturaleza, en ciertas especies que ante una amputación de una parte de su cuerpo, regeneran la parte ausente. Barker y  su equipo de investigación estudiaron los siguientes casos como estos:

Planaria: un pequeño gusano, que si se lo corta en trozos, de cada uno de estos nace un nuevo individuo totalmente nuevo, con cara y cola. Según los estudios que se hicieron, se puede cortar y recrearse hasta en 280 pedazos.

Ciertas especies de ranas: cuando son muy jóvenes, si se les corta la cola, la extremidad vuelve a crecer sola. Pero solo cuando son muy chicas, cuando son más adultas el mecanismo ya no funciona.

Los ciervos: Todos los años a los ciervos se le caen los cuernos, pero siempre les vuelven a crecer.

Salamandra mexicana (axolotl): esta especie fue particularmente destacada por John Barker, porque tiene una capacidad recreativa extraordinaria. Si se le cortan las manos o las patas, se renueven en pocas semanas. Se la puede trozar hasta en 15 partes, y todas vuelven a revivir, incluido una parte del cerebro o el corazón. “Es un animal increíble”, dijo Barker sobre este reptil.

“Estudiamos los mecanismos que hacen funcionar la regeneración en estos animales para ver si podemos aprender a hacer lo mismo con los humanos”, explicó Barker, quien recibiera el título Doctor Honoris Causa de la UNC, en 1999, por su destacado trabajo científico a nivel mundial, y por haber montado un programa de becas de intercambio con universidades europeas y de EEUU para estudiantes de la UNC (que aún sigue vigente), entre otros logros.   

Al mismo tiempo señaló como referencia el hecho de que nosotros los humanos también sabemos regenerar nuestro cuerpo, desde que somos un embrión hasta completar la etapa de crecimiento

En este punto, el científico abundó: “Si lo pensamos, todos nosotros hemos crecido, la mano nos creció, la cara la desarrollamos. Entonces, en nuestra genética está la información sobre cómo crecer. Pero cuando somos adultos no funciona más. Nuestra investigación la basamos en que no tenemos que enseñarle al organismo a recrear, solo tenemos que buscar el “interruptor” para prender el mecanismo que está apagado”.

Barker y equipo creen que el camino para encontrar estas respuestas está en un grupo celular, las blastemas. “Toda la información está allí, en estas células”, aseguró el especialista en Medicina Regenerativa.

Siguiendo esta hipótesis, Barker encabezó una serie de experimentos que involucrarían a otro elemento clave. Usando embriones de chanchos y otros animales experimentales, emitían o cortaban electricidad en los grupos de blastemas, y esas interrupciones modificaban la generación de patas de los animales.

“Sabemos que la electricidad tiene mucho que ver con los mensajes y los signos en los embriones y en la regeneración”. Y ejemplificó: “Instalamos un mecanismo para medir la electricidad en un pollo pequeño, y detectamos que hay descargas constantes cuando la mano o un órgano crece. Y cuando cortábamos estas descargas, el animal crecía sin patas. Es decir, si no hay electricidad no hay patas”, agregó.

Otro de los experimentos fue con embriones, a los que se les bloqueó la transmisión de electricidad en las células madre de las blastemas. El resultado: todos los animales nacieron muertos.

Barker aclaró que aún falta acumular mucho conocimiento sobre la regeneración de manos y cara. Hasta ahora, saben que por dónde está el camino, y el desafío está sobre la mesa.

“Esto sería nuestro gol- cerró la charla del Café-: queremos hacer recrecer las manos”.

 

Dr. John Barker
Sus investigaciones actuales están centradas en nuevos métodos para que el tejido facial y las extremidades vuelvan a crecer y se regeneren. En colaboración con los departamentos de Traumatología y Cirugía ortopédica de la Universidad de Goethe, está construyendo un equipo internacional multidisciplinario de científicos, médicos y socios de la industria para desarrollar nuevos y mejores tratamientos para los pacientes.Barker egresó de la Facultad de Ciencias Médicas, de la Universidad Nacional de Córdoba en 1984 y fue distinguido como Doctor Honoris Causa por nuestra Universidad en 1999. Hizo su Doctorado en la Universidad de Heidelberg, Alemania, en 1987, y en 1989 rindió su Postdoctorado en la Universidad de Louisville, USA, en el Departamento de Fisiología y Cirugía, donde trabajó hasta 2010. En ese año, se trasladó a la Universidad de Goethe, en Alemania. Allí, estableció su centro de investigación aplicada para Medicina Regenerativa FIRM (Frankfurt Initiative for Regenerative Medicine).