Lucrecia Martel: reconocimiento a una mirada que interroga la cultura y la identidad argentina

La Casa de Trejo distinguió a la cineasta con el título de Doctora Honoris Causa. La filmografía de Martel articula una mirada situada en el país con proyección internacional. Su obra aborda desigualdades, relaciones de poder, memoria y distintas problemáticas sociales y ambientales. La distinción fue propuesta por las facultades de Artes, Ciencias Sociales y Filosofía y Humanidades y aprobada por unanimidad por el Consejo Superior. (14.08.2026)

La Universidad Nacional de Córdoba (UNC) distinguió a la cineasta, guionista y escritora Lucrecia Martel con el título de Doctora Honoris Causa, en reconocimiento a una trayectoria que marcó el cine argentino y que convirtió al lenguaje audiovisual en una forma de interrogar la cultura, las relaciones sociales y las formas de construir identidad. La ceremonia se realizó en la Sala de las Américas del Pabellón Argentina, ante un auditorio colmado.

El acto estuvo presidido por la vicerrectora de la UNC, Mariela Marchisio; la decana de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Alejandra Castro; la decana de la Facultad de Artes, Alicia Cáceres; y la decana de la Facultad de Ciencias Sociales, Alejandra Domínguez, quienes hicieron entrega del título y la medalla que acreditan la distinción. También participaron autoridades de las facultades, integrantes del Consejo Superior, miembros de la comunidad universitaria y de distintos sectores de la sociedad.

Un reconocimiento que excede al cine

La distinción fue propuesta por las facultades de Artes, Ciencias Sociales y Filosofía y Humanidades y aprobada por unanimidad por el Consejo Superior. En los fundamentos, la UNC definió a Martel como “una de las realizadoras más singulares e influyentes del cine argentino” y destacó una obra que articula una mirada situada con una proyección universal.

El reconocimiento pone en valor una filmografía integrada por títulos como La ciénaga, La niña santa, La mujer sin cabeza, Zama y Nuestra tierra, además de sus cortometrajes, documentales y su producción como escritora. Su libro “Un destino común”, que reúne ensayos y conferencias sobre cine, cultura y sociedad, también forma parte de una trayectoria en la que la creación artística y la reflexión sobre el presente se encuentran.

El arte como forma de conocimiento

Durante la ceremonia, Alicia Cáceres estuvo a cargo de las palabras de presentación. La decana de la Facultad de Artes sostuvo que la obra de Martel resulta inspiradora, necesaria, urgente y explicó que, al otorgarle el máximo título académico, la Universidad reconoce valores que también busca sostener como institución pública.

“Lucrecia nos invita a pensar el arte como una forma de conocimiento, el pensamiento como práctica liberadora al servicio de los más vulnerables, la necesaria implicación entre arte y política y, fundamentalmente, la necesidad de cultivar la crítica y la imaginación para construir otros futuros posibles”, expresó Cáceres.

Una idea colectiva de libertad

Luego de recibir el título y la medalla, Martel ofreció la conferencia “Donde empiezan y terminan las cosas”, en la que reflexionó sobre el cine, el lenguaje, la escucha, y el papel de lo colectivo. “Frente al desánimo y a la urgencia, tenemos que confiar en que la conversación, la creación artística y el uso crítico del lenguaje son herramientas indispensables para pensar nuestro país”, reflexionó la cineasta.

Martel se refirió a la ficción como una construcción colectiva capaz de poner en cuestión aquello que una sociedad aprendió a aceptar como natural. Para la cineasta, el arte puede abrir una distancia respecto de las formas de injusticia y desigualdad que terminan incorporándose a la vida cotidiana. “Refundar los valores humanitarios es una obligación del presente si pretendemos reconstruir una identidad colectiva y un país donde habitar sea, verdaderamente, un acto de dignidad compartida”, comentó.

La entrega del título de Doctora Honoris Causa a Lucrecia Martel representa así un reconocimiento a una trayectoria que hizo del cine una forma de producción artística y, al mismo tiempo, de pensamiento sobre la sociedad e interrogación al presente. Desde una mirada profundamente vinculada con los territorios, las experiencias y los conflictos de la Argentina, su obra alcanzó una proyección que excedió las fronteras nacionales.