Filosofía y Humanidades restituyó 70 legajos a familiares de víctimas de la última dictadura cívico-militar
Filosofía y Humanidades restituyó 70 legajos a familiares de víctimas de la última dictadura cívico-militar

El acto de reparación es resultado del trabajo conjunto del Observatorio de Derechos Humanos de la Secretaría de Extensión de la UNC, el Archivo Provincial de la Memoria y esa facultad. En esos documentos se deja constancia de los motivos reales por los cuales esas 70 víctimas del Terrorismo de Estado vieron interrumpida su actividad académica y laboral. [13.04.2026]
En una ceremonia profundamente emotiva, familiares y amistades de 70 estudiantes, docentes y nodocentes de la Facultad de Filosofía y Humanidades que fueron víctimas del Terrorismo de Estado recibieron los legajos reparados con su actuación académica y laboral.
Ocurre que durante la dictadura esos expedientes habían sido marcados falsamente con palabras como “abandono, deserción y cese por ausencia”, eufemismos utilizados para justificar la ausencia de quienes habían sido, en realidad, desaparecidos y asesinados. En esos documentos subsanados, ahora se deja constancia de su condición de “detenido, desaparecido o asesinado en el marco del terrorismo de Estado”.

La ceremonia fue un acto simbólico de justicia, de reparación y de compromiso con la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia. Una frase, en la voz de la locutora, sintetizó el sentimiento colectivo del momento: “Queridos familiares, sabemos que no hay palabras que alcancen a dar cuenta de su lucha constante, la tenacidad de sus presencias, la búsqueda incansable. Hoy, la Universidad y esta facultad reparan lo irreparable: la ausencia”.

Las 70 víctimas cuyos legajos fueron reparados tenían entre 17 y 37 años y militaban en distintos espacios. En muchos casos, cursaban varias carreras en simultáneo: 30 estudiaban Historia, 17 concurrían a Ciencias de la Educación, 15 se formaban en Letras y 12 asistían a Filosofía.
La mitad de las víctimas eran mujeres; siete estaban embarazadas. De las 70, 26 fueron secuestradas junto a sus parejas, sólo 4 fueron identificadas y 52 todavía continúan desaparecidas.

La entrega de expedientes en la Facultad de Filosofía y Humanidades (FFyH) marcó un nuevo avance en una línea de trabajo que la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) viene instrumentando desde 2021, cuando el Consejo Superior aprobó un proyecto que establecía la restitución de los legajos de quienes fueron víctimas del Terrorismo de Estado, producto de la situación de represión política que se vivió en Córdoba.

Se trata de una iniciativa que impulsaron el Observatorio de Derechos Humanos de la Secretaría de Extensión Universitaria de la UNC y el Archivo Provincial de la Memoria. En 2025 fue la Facultad de Ciencias Sociales quien restituyó los legajos; en 2021 lo había hecho la Escuela Superior de Comercio “Manuel Belgrano”.

Una Universidad más completa
Durante la ceremonia, antes de la entrega de los legajos a familiares y amigos de las 70 víctimas, el rector de la UNC, Jhon Boretto, remarcó el significado político e institucional de la conmemoración, especialmente a 50 años del golpe de Estado.
Agradeció el profesionalismo y el compromiso de todas las personas que trabajaron, desde distintos lugares, para concretar la restitución de los expedientes de quienes vieron “truncadas –violentamente y del peor modo– sus historias, esperanzas y proyectos”. En ese sentido, subrayó: “Es impensable pensar la historia y la identidad institucional de nuestra universidad sin reconstruir la memoria, sobre todo de las víctimas”.

Al mencionar el proyecto que dio inicio a las restituciones de legajos y obtuvo el acompañamiento unánime en el Consejo Superior, Boretto valoró la construcción de una política institucional que ha logrado reunir miradas diferentes y construir consenso. Reconoció, de todos modos, que todavía existen desafíos por delante y adelantó que la UNC continuará colaborando con todas las acciones que ayuden a reconstruir la memoria.
“Estamos llevando adelante un acto político-institucional que implica recuperar la memoria de estas víctimas para que estén más presentes en nuestra comunidad. Es un acto de justicia institucional. Hoy, la Universidad está más completa que ayer”, cerró.

Previamente, la directora del Archivo Provincial de la Memoria (APM), María Cristina, invitó a pensar el encuentro como un abrazo colectivo. Recordó una frase de Héctor Schmucler, uno de los primeros miembros de la Comisión Provincial de la Memoria en representación de la UNC, quien afirmó: “Despojados de su memoria, los pueblos se opacan, mueren y suelen morir en medio de la algarabía de imaginar que el pasado no interesa”.
Cristina remarcó que la memoria es una actividad permanente. “Este acto nos permite una reparación simbólica a las familias de las víctimas a través de la entrega de estos documentos, testimonio de una vida que hablan del paso de sus seres queridos por estos espacios y que se transforma en una herramienta fundamental de formación y transmisión”.
Recordó que, en el marco de la persecución, durante 1975 se aplicaron 206 sanciones a trabajadores de la FFyH. A ello se sumó la no renovación de los contratos, las expulsiones, el establecimiento de cupos de ingreso, el cierre de becas, los cambios de planes de estudios y el cierre de los centros de estudiantes.
“Hoy, pensar en los y las compañeras que transitaron estos lugares, nos permite generar un espacio donde estas 70 identidades, más todas las que nos cruzan en esta red, van a convivir para siempre entre nosotros y con todos aquellos que vendrán, aún cuando nosotras no estemos”, compartió Cristina.

Previamente, la decana de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Alejandra Castro, había reconocido que la jornada dejará una “huella profunda” en la institución. “Reparar un legajo no es sólo un acto administrativo. Es un acto político, sensible y afectivo. Este acto de reparación intenta ser un aporte para reivindicar la dignidad humana de aquellas personas que fueron víctimas de graves violaciones a los derechos humanos”, sintetizó.
Luego compartió una serie de reflexiones que buscaron responder dos preguntas: ¿qué sentido tiene la reparación de los legajos? y ¿cómo lograr la transmisión intergeneracional de este legado?

En el primer caso, entendió que esa tarea busca traer de nuevo a esas 70 personas desaparecidas y ejecutadas, al lugar del que fueron arrebatadas. “Mostrar que estuvieron aquí, con proyectos de formarse en un campo disciplinar que les permitiera contribuir a construir un mundo mejor. Personas con una gran avidez de conocimiento y comprometidas con los sectores más desfavorecidos en sus militancias sociales, territoriales, barriales y políticas”, sintetizó.
En cuanto al segundo interrogante, Castro remarcó que la transmisión es un proceso social, cultural y político, que no es lineal, ni exento de tensiones, pero sí debe ser generoso. “Debemos estar dispuestos a que quienes reciban este legado, lo tomen y lo transformen, que hagan algo diferente y nuevo”, apuntó.
“La Facultad de Filosofía y Humanidades vuelve sobre el trauma, sobre la tragedia, produciendo memoria, verdad y justicia, tomando ese pasado y el desafío de hacer algo nuevo, producir otros sentidos con ese legado en la trama de la transmisión intergeneracional”, cerró la decana.

La ceremonia fue el cierre de una extensa jornada de actividades que inició con el recibimiento de los familiares y amigos de las víctimas de la represión, y la visita a las Escuelas donde habían cursado, para que pudieran tener contacto con los documentos originales que fueron reparados. En el Pabellón Venezuela se descubrió una placa conmemorativa y se realizó un ritual de ingreso, con pancartas que portaban los rostros de cada una de las víctimas.
Estuvieron presentes autoridades rectorales, decanales, provinciales y municipales, además de representantes sindicales y de organismos de Derechos Humanos.