Una nueva forma de alfabetización en las escuelas
"Fortalecimiento Pedagógico al Programa integral para la Igualdad Educativa (Foppie)" es el nombre del proyecto financiado por la Unión Europea que acompaña y refuerza el Programa para la Igualdad Educativa, iniciado en 2003, y que abarca a unas 2.300 escuelas primarias de todo el país. Está destinado a instituciones urbanas y suburbanas que cada jurisdicción define como las más vulnerables -por la población que asiste a ellas-, con el objetivo de mejorar su calidad educativa, dotándolas tanto de recursos materiales como simbólicos.
Uno de los aspectos más importantes de la propuesta está vinculado con el uso pedagógico de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (Tics). En esa línea, desde 2003 se viene equipando a estas escuelas con computadoras (ocho por cada una), previo relevamiento de las condiciones edilicias del establecimiento educativo y mejora de los mismos, en los casos en que fue necesario.
Un componente calve del Foppie es la capacitación a los docentes y directivos de esas instituciones en el uso pedagógico de las Tics, que actualmente se está implementando.
Para Daniel Zappalá, supervisor del Foppie, se trata de una propuesta inédita en el Ministerio de Educación de la Nación, debido a la escala y alcance del proyecto: por primera vez se lleva adelante una formación sobre esta temática en todas las jurisdicciones del país (incluye 2.300 escuelas, 17 mil docentes y 400 supervisores).
La tarea de la UNC -a través de la Secretaría de Asuntos Académicos y con la participación de docentes de facultades de Ciencias Económicas y de Filosofía y Humanidades, y de la Escuela de Ciencias de la Información- es ofrecer esa capacitación en las provincias de Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos, región que le fue adjudicada tras participar en una licitación internacional, a la cual aplicaron distintas instituciones públicas y privadas, entre ellas, la Universidad de Buenos Aires.
Para poner en marcha el proyecto, la UNC seleccionó 120 capacitadores (docentes universitarios), quienes desde fines del año pasado y hasta el mes de mayo llevan adelante esta formación en las escuelas destinatarias. Precisamente, este mes se reinició la instancia de preparación de los docentes universitarios que durante los próximos días se trasladarán a los distintos establecimientos educativos.
La propuesta incluye un módulo que plantea reflexionar sobre el contexto social y cultural desde el cual pensar el uso de las tecnologías en la escuela, y otros dos referidos a la alfabetización audiovisual y digital, que atraviesan todo el proyecto. Se busca que los maestros asuman en el aula las múltiples alfabetizaciones que hoy atraviesan la institución. "Más allá de su condición social, los chicos ingresan a la escuela con una serie de saberes que ponen en juego distintas alfabetizaciones. El hecho de ir al cyber, ver televisión o interactuar con un celular hace que los chicos incorporen lo audiovisual, lo multimedial, y lo lleven a la escuela", explica Zappalá. Justamente, lo que pretende esta iniciativa es que la institución tome los distintos leguajes adquiridos por los pequeños a través del uso de las nuevas tecnologías, y los trabaje desde la función que tiene la escuela: enseñar.
El rol de la universidad
Para Adela Coria, asesora del proyecto de la UNC, la universidad tiene que jugar un papel central: contribuir a crear mejores condiciones para los procesos de transmisión de los saberes escolares. "Pensamos que las nuevas alfabetizaciones son objetos de comunicación y necesitamos contribuir desde esta casa para que los maestros puedan asumir procesos reflexivos en torno a las implicancias de estas nuevas tecnologías", indica. En ese sentido, subraya la importancia de asumir un papel de cooperación y trabajo compartido con los actores educativos.
Uno de los aspectos que, en opinión de Coria, enriquecen el proyecto es la conformación de un equipo de trabajo universitario en el que confluyen diversas miradas sobre la problemática analizada, a partir de la participación de distintas unidades académicas.
Como resultado de ese enfoque interdisciplinario y de la calidad pedagógica del proyecto, a los más de tres mil docentes con los que arrancó la propuesta se han ido sumando muchos otros en el camino. "Un efecto imprevisto que indica que algo interesante está ocurriendo", comenta.
Por otra parte, y en coincidencia con Zappalá, señala la necesidad de interactuar con los objetos culturales que trascienden las clases sociales, entre los cuales la televisión resulta emblemática. "Dialogar con esos saberes que los chicos llevan a la escuela implica un desafío para los maestros, sobre todo en contextos más desfavorecidos. Hay un derecho que, como universitarios, debemos ayuda a ejercer: la apropiación crítica de la cultura en los sectores sociales más vulnerables", apunta Coria.
Falta de familiaridad con las Tics
A la hora de trabajar con las escuelas se detectó que éstas casi no habían tenido ningún contacto previo con las nuevas tecnologías y estaban muy poco familiarizadas con su uso. Así lo indica Zappalá al mencionar que, prácticamente, "no había equipamiento en las instituciones y el nivel de alfabetización digital de la mayoría de los docentes era bajo". Según explica el funcionario nacional, el desconocimiento generalizado sobre el uso de estas tecnologías se observó durante la capacitación, instancia en la que incluso se percibieron "reacciones tecnofóbicas", empujadas por el temor de que las Tics terminen por desplazar el rol del maestro.
"Intentamos abordar esta cuestión, buscando que las personas y las tecnologías interactúen para que, a medida que los docentes se relacionan con ellas, puedan pensar de qué manera trabajarlas con los chicos, teniendo en cuentan también lo que los chicos ya manejan y traen incorporado", señala.
Ahora bien, ¿cómo se salva la asimetría entre el conocimiento y manejo tecnológico con el que cuentan los alumnos y docentes? Concretamente, se propone a las escuelas considerar y aprovechar ese saber utilitario que tienen los chicos y, en lo referido al uso de los equipamientos, pensar que los alumnos pueden ayudar a los maestros. "Lo que no pueden hacer los chicos, porque es responsabilidad de la escuela, es cómo utilizar ese saber instrumental para, por ejemplo, leer y analizar críticamente estas tecnologías, reconocer los usos que se les dan, y qué hay detrás de ellas, como el consumo indiscriminado", subraya.
En síntesis, los chicos, con las computadoras, pueden transformarse en buenos aliados para los maestros en el objetivo de enseñar aquello que les es propio.
- A partir de mayo, se pondrá en marcha una etapa de acompañamiento a las instituciones destinatarias para ejecutar el proyecto que cada escuela debe elaborar una vez terminada la primera instancia de formación. "Hemos pensado esta capacitación como parte de un proceso que incluye diferentes etapas; no consideramos que con un sólo acercamiento a los maestros y directores podamos generar algún impacto o cambio significativo en el uso de las nuevas tecnologías. Esperamos ver determinados resultados en el mediano plazo", explica Zappalá.
- Se prevé brindar formación en áreas curriculares más específicas y, además, complementar el equipamiento tecnológico ya otorgado con un kit multimedia, que incluye cámaras digitales, televisores, reproductores de DVD, videograbadoras, impresoras multifunción y computadoras complementarias, entre otros.
El 13 y 14 de febrero se reanudaron las actividades del Foppie a través de un encuentro que tuvo lugar en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNC y contó con la presencia de Daniel Zappalá, funcionario del Ministerio de Educación de la Nación.
Se trató de la segunda instancia de capacitación a los docentes universitarios responsables de hacer lo propio en las escuelas de nivel primario. En la oportunidad, las coordinadoras académicas zonales continuaron con la preparación de los profesores (en su mayoría de la UNC) que, luego replicarán los contenidos y actividades con el personal de las escuelas.
A continuación, la experiencia de algunos de los docentes que recibieron la capacitación:
Matías Capra - adscripto de la Escuela de Ciencias de Información.
Interesado en los contenidos del proyecto -en parte, porque es maestro en una escuela primaria de la ciudad-, Matías decidió participar de la convocatoria apenas se enteró de la propuesta. Colabora en la capacitación de los docentes de Entre Ríos, el grupo al que considera quizá "el más complicado por la distancia que hay que recorrer". Desde diciembre pasado y hasta el mes de abril, viaja todos los viernes al mediodía hacia la provincia vecina, donde se reúne con otros capacitadotes para trabajar durante toda la jornada del sábado. Allí colabora en dos escuelas, una ubicada en la ciudad entrerriana de Bovril, y
en otro pequeño establecimiento rural del pueblo de Sauces de Luna, hacia el norte de la provincia.
Consultado sobre los motivos que lo movilizaron para participar del proyecto, Matías argumentó: "Me puse en el rol del docente de esas escuelas; el hecho de que el Estado se traslade y te capacite en tu propio lugar de trabajo, con tus computadoras y atendiendo tu problemática, me pareció muy importante. Por otra parte, el material y los ejercicios que se abordan, así como el desarrollo teórico y pedagógico del planteo, es muy bueno". También destacó la posibilidad de agregar contenidos a la propuesta de trabajo e intercambiar experiencias con otros capacitadores.
Diana Manero - Ingeniera agrónoma y magíster en Nuevas tecnologías.
"Me pareció especialmente atractivo el poder ofrecer capacitación en escuelas marginales, las cuales son, justamente, las que están más alejadas de las nuevas tecnologías. La idea es intentar acortar la brecha educativa entre ricos y pobres, entre los que tienen acceso y no a esas tecnologías", comenta Diana Manero acerca del proyecto.
En ese sentido, indica que una de las principales dificultades que atravesó al momento de ponerse en contacto con los maestros fue cierto "rechazo generalizado a las herramientas informáticas". "Fue la primera reacción que tuvo la mayoría, fundada, sobre todo, en cierto temor y en la falta de familiarización con las Tics". Así, pese a que son "muy pocos los docentes que tienen una mínima formación al respecto", mostraron una gran disposición para trabajar e incorporar nuevos conocimientos. Tanto, que observó una fuerte demanda por recibir una capacitación más práctica y dirigida al uso de las computadoras, y no tan vinculada a aspectos teóricos de la formación.










