Hemoderivados, a la vanguardia en la producción de medicamentos
Con la presencia de autoridades universitarias, locales y nacionales, y de representantes de entidades internacionales, el miércoles 23, a las 18, quedará formalmente inaugurada la moderna Área de Producción del Laboratorio de Hemoderivados dependiente de la Universidad Nacional de Córdoba, centro responsable de cubrir el 80 por ciento de la demanda nacional de inmunoglobulina endovenosa, y el 60 de albúmina, entre otros medicamentos.
Las obras incluyen el rediseño de la planta original y la incorporación de tecnología de última generación, que permitirán lograr una mejor gestión del control de los procesos, minimizar los riesgos de contaminación, perfeccionar los tiempos y optimizar el aprovechamiento del plasma humano, materia prima con la que trabaja este centro universitario. Con esto, se logrará aumentar la "productividad en unidades por cada lote", objetivo propuesto por el director Ejecutivo del Laboratorio, Jorge Zarzur, quien indicó que el nuevo reto es incrementar la colecta de plasma que se consigue de donantes solidarios argentinos (70 por ciento), uruguayos y chilenos.
Precisamente, la planta de la UNC tiene capacidad para procesar más cantidad de plasma que la actual (70 mil kilogramos anuales), pero la limitación es la escasa obtención de esa materia prima, debido, en parte, a la insuficiencia de campañas de donación solidaria y de una política nacional dirigida a promover el envío del material excedente por parte de los distintos bancos de sangre del país, tal como lo indica la ley.
Por esa razón, el laboratorio viene concentrando buena parte de su esfuerzo en aumentar el plasma disponible, el cual desde hace dos años se mantiene en el mismo nivel pese a las distintas acciones puestas en marcha por el centro.
A través de convenios, el laboratorio de la UNC actualmente recibe y procesa plasma procedente de Chile y Uruguay, y como contrapartida, les devuelve medicamentos. También existen gestiones avanzadas en ese sentido con Perú y Ecuador. Otra parte de la producción es exportada a distintos países del mundo con el objetivo de hacer posible la autofinanciación de este centro, que no insume presupuesto de la casa de estudios.
Además, en Argentina, cuenta con más de 400 bancos de sangre y entes recolectores que envían plasma, a los cuales se les retribuye con productos obtenidos a partir de esa materia prima, y en algunos casos, con bolsas para recolectar o reactivos de diagnóstico.
Con esto, la planta universitaria se ajusta a lo aconsejado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que recomienda que se obtengan hemoderivados provenientes del plasma de la población de la región debido a las ventajas que esto presenta desde el punto de vista epidemiológico (en cuanto a la producción de anticuerpos de acuerdo a los agentes que provocan las enfermedades más comunes de cada zona geográfica).
A la par de estos beneficios, la posibilidad de que un país cuente con infraestructura y tecnología necesarias para producir hemoderivados permite sustituir importaciones y actuar como regulador de precios en el mercado, rol que actualmente cumple la planta universitaria.
Las mejoras introducidas
Para la nueva Área de Producción se reformó una superficie total de más de 400 metros cuadrados destinados a establecer nuevos flujos de circulación que impidan el cruce de operarios, materias primas y productos terminados, cumpliendo así con las normas internacionales de Buenas Prácticas de Manufactura. Todas las instalaciones fueron equipadas con paneles, techos y pisos sanitarios, sistemas de aire calificado y de agua de calidad pura e inyectable.
Las obras insumieron una inversión de siete millones de pesos, 60 por ciento de los cuales provino de fondos propios del Laboratorio y el 40 por ciento restante de un crédito del Fondo Tecnológico Argentino (Fontar).
Además, se incorporaron dos cámaras de -30 grados centígrados y equipos de última generación para automatizar el proceso de envasado e impresión de lotes, así como el control de todos los parámetros ambientales. A ello se suman dos nuevos reactores, un sistema cromatográfico automatizado y un equipo AKTA Process de General Electric, que permite diversificar la producción de factores de coagulación -como el Factor VIII, la Antitrombina III y el Complejo Protrombínico- y aumentar diez veces la cantidad de unidades por cada lote. También se incorporó un nuevo sistema para el manejo de variables -conocido como Touch Screen- aplicable a todos los niveles del proceso de producción. Finalmente, para satisfacer las nuevas demandas de energía, se montó una subestación de 800 kilo voltio-amperios (KVA).
Producción diversificada
El Laboratorio de Hemoderivados compite con empresas internacionales en la producción de Albúmina Sérica Humana, Factor VIII, Gammaglobulina Intramuscular, Inmunoglobulina G Endovenosa, Gamma Anti Rh0 y Antitetánica. Con las nuevas instalaciones producirá Antitrombina III y se espera que para fines de 2007 se elabore también el Complejo Protrombínico. Con estos medicamentos, la entidad -sin fines de lucro- abastece al país y la región del Mercosur. Además de las instituciones nacionales, desde hace 15 años trabaja junto al Servicio Nacional de Sangre de la República Oriental del Uruguay y desde hace una década con la Universidad Nacional de Chile.
Paralelamente, existen otras dos series de productos más allá de los hemoderivados. Por un lado, la línea UNC Fármacos, que elabora agua destilada, cloruro de potasio y de sodio, dexametasona, diazepam, difenhidramina, furosemida, metoclopramida, ranitidina, solución fisiológica y lidocaína. Estos medicamentos abastecen a los hospitales públicos y privados de la provincia de Córdoba. Por otra parte, la línea UNC Biotecnia, que se distribuye comercialmente entre odontólogos y traumatólogos, genera matrices óseas en distintas variantes: polvo, gránulos finos y gruesos, cubos, láminas, tablas y rodajas.










