Honoris Causa para el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México
"Del Anáhuac al Río de la Plata, nuestros países, entrelazados por la educación y la cultura, sellan hoy un nuevo episodio de amistad entre sus pueblos, de solidaridad entre sus instituciones y de dignidad frente a sus problemas". Con esas palabras cerró su discurso Juan Ramón de la Fuente, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, luego de aceptar el título de Doctor Honoris Causa que la UNC le entregó el martes 13 en el Salón de Grados del Rectorado Histórico.
El médico psiquiatra, autor de innumerables trabajos sobre salud, educación y ciencia, y fundador de importantes centros de investigación (ver Trayectoria), fue acogido por un auditorio distinguido con las presencias del secretario de Políticas Universitarias de la Nación, Alberto Dibbern, y el cónsul honorario de la República de México, Alejandro Pedroza, además de las máximas autoridades de la Casa de Trejo.
La ceremonia fue propiciada por el rector de la Casa de Trejo, Jorge González, quien se encargó de presentar personalmente al homenajeado, en virtud de la relación que ambos trabaron a partir de la labor conjunta en la Unión de Universidades de América Latina (Udual), entidad que -cada uno a su tiempo- los tuvo como titulares.
Precisamente, el hecho fue puesto en relieve por el propio de la Fuente, que aprovechó la ocasión para reconocer de manera pública la tarea desarrollada por su par. "La Universidad Nacional de Córdoba ha vuelto a aparecer en el mapa de la educación superior iberoamericana, con una posición mesurada, inteligente, pero firme, del rector González", apuntó el agasajado, y completó: "Hemos compartido proyectos y enfrentado problemas a la par, y puedo decirles, colegas universitarios cordobeses, que esta casa ha estado siempre representada con dignidad, altura y firmeza en las convicciones, y con una capacidad dialogante que nos permitió avanzar en diversos frentes durante los últimos años".
A continuación, de la Fuente ofreció una disertación sobre la globalización y sus efectos en la educación superior, los riesgos y las polémicas suscitadas. La exposición comenzó con una descripción del panorama internacional en el que se ubica a la enseñanza universitaria, considerada como factor de crecimiento y desarrollo sostenido para los pueblos y las naciones, o como simple servicio comercializable según los designios de los mercados.
En ese sentido, el rector azteca se encargó de remarcar la responsabilidad de los gobiernos latinoamericanos en la protección y promoción de la ciencia y tecnología, así como en el diseño de políticas de Estado que impulsen inversiones masivas en educación, "único camino para conseguir resultados de calidad, eficiencia y productividad". La alternativa, advirtió, es la entrega a unos pocos países de "todo el material educativo estandarizado, por el que habrá que pagar regalías y adaptar el marco jurídico de los consumidores al de la propiedad intelectual de las naciones proveedores de tales materiales".
Fortalecer la universidad pública
Hacia el final de su conferencia, descalificó la dicotomía entre la apertura indiscriminada a la oferta educativa extranjera y el bloqueo puertas adentro de las comunidades académicas nacionales. Sobre ese punto, subrayó la necesidad de elaborar "nuevas propuestas, interesantes e inteligentes".
Asimismo, consideró indispensable avanzar en el fortalecimiento de los servicios públicos, alcanzar estándares de calidad internacionalmente aceptados, participar en el intercambio de estudiantes y profesores y modernizar la oferta educativa, sin perder de vista la generación de recursos adicionales. "En definitiva -concluyó- cambiar los paradigmas en los que nos movemos y fortalecer en América latina esa institución absolutamente imprescindible: la universidad pública, como lo son la Nacional de Córdoba y la Nacional Autónoma de México".
| TRAYECTORIA |
| Nacido en la Ciudad de México, en 1951, se recibió de médico en la UNAM en 1976. Cuatro años más tarde, se graduó como doctor en Psiquiatría en la Clínica Mayo de Rochester, Estados Unidos, donde fue nombrado jefe de Residentes. En 1984, concluyó la Maestría en Ciencias de la Universidad de Minnessota, institución en la que fue Profesor Asociado. De regreso a su país, fundó y dirigió la División de Investigación Clínica en el Instituto Mexicano de Psiquiatría. Tras ser docente en la Facultad de Medicina y director del Programa Universitario de Investigación en Salud, fue nombrado coordinador de la Investigación Científica en 1989; director de la Facultad de Medicina entre 1991 y 1994, así como Rector de la UNAM a partir de 1999. Desde allí logró resolver la crisis en la que se hallaba la institución mientras alcanzaba el liderazgo indiscutible en la enseñanza superior del país. Se crearon nuevos institutos y centros de investigación, así como carreras y estudios de posgrado, respondiendo a las necesidades del desarrollo nacional. Hoy la producción científica de la UNAM supera el 50 por ciento de la investigación que se realiza en todo México. A partir de sus estudios sobre alcoholismo, fue posible construir un instrumento con validez universal para la correcta identificación de este problema desde sus fases tempranas: AUDIT (Alcohol Use Disorders Identification Test). Dicha herramienta fue adoptada por la Organización Mundial de la Salud y la Organización Internacional del Trabajo. En 2004 fue designado miembro del Consejo de Administración del Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y el Caribe, además de más de 70 cargos honoríficos. Recibió condecoraciones especiales de las universidades de Salamanca, España, y Nacional de Costa Rica, así como el Doctorado Honoris Causa por las universidades Ricardo Palma de Lima, Perú; Nacional de Colombia; La Habana, Cuba, San Carlos de Guatemala y Montreal, Canadá. |










