Avanzan en la lucha contra la infertilidad
La Chlamydia trachomatis es una de las principales bacterias relacionadas con Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS), y provoca infecciones asintomáticas en los órganos reproductivos de hombres y mujeres. En la mayoría de los casos, las personas conviven con este microorganismo por 15 o 20 años y se dan cuenta de que están infectadas cuando, al consultar por problemas de esterilidad, infertilidad o embarazos ectópicos, les diagnostican la infección. Además, se transmite de la madre al hijo, que generalmente nace con neumonía atípica o conjuntivitis. A pesar de las graves consecuencias, este cuadro puede revertirse simplemente con un tratamiento a base de antibióticos.
La doctora Cecilia Cuffini, del Instituto de Virología de la UNC, describe así el origen y manifestación de la Chlamydia trachomatis que, pese a ser poco estudiada en el país, afecta al 38 por ciento de las parejas que no pueden tener hijos o pierden embarazos en el primer trimestre, según datos recolectados por el establecimiento universitario durante 14 años.
Las dificultades que produce esta enfermedad al momento de la concepción motivaron a Cuffini y un grupo de investigadores de la Casa de Trejo y de otras entidades educativas a realizar un estudio sobre la presencia de la bacteria en jóvenes asintomáticos de la ciudad de Córdoba, determinar los factores de riesgo y proponer un modelo de diagnóstico y tratamiento. "Esta infección se puede contraer en el inicio de la vida sexual; por eso es importante hacer controles en edades tempranas para prevenir sus consecuencias o complicaciones", apunta.
El estudio
Para llevar a cabo el trabajo sobre "Infecciones asintomáticas por Chlamydia trachomatis: un problema controlable de la población adolescente", los especialistas analizaron muestras de orina de 427 personas de ambos sexos de 18 a 25 años que no presentaban síntomas, 221 universitarios y el resto, chicos de bajo nivel socioeconómico. Para ello, utilizaron un método basado en biología molecular.
"Los resultados demostraron que casi el 9 por ciento de los miembros del universo analizado estaba infectado", indica Cuffini. En el grupo de mujeres, el 13,7 por ciento tenía la bacteria, y en el de hombres, el 4,1. "La mayor recurrencia de la enfermedad en el sexo femenino permite pronosticar que el número de recién nacidos enfermos aumentará si no hay un control", señala la investigadora. También se comprobó que entre los menores de 21 años y solteros era más frecuente la infección.
Asimismo, se detectó que el genotipo E era el que se presentaba con mayor regularidad entre la población. "Esa formación genética del microorganismo es la más habitual en Argentina y podría estar asociada más frecuentemente con la infertilidad y esterilidad", explica.
En ese sentido, los investigadores prevén estudiar con mayor profundidad cómo incide este genotipo en la infecundidad y el cáncer de útero.
Esterilidad e infertilidad
El diagnóstico precoz de la Chlamydia trachomatis permite evitar, entre otras afecciones, la esterilidad e infertilidad, motivo de consulta de la mayoría de los pacientes, según comenta la doctora.
"En general, las personas que no pueden tener hijos realizan tratamientos invasivos y desgastantes para la pareja, como fertilizaciones in vitro o terapias en base a hormonas. Si se implementara el análisis de enfermedades infecciosas con anticipación, en las parejas en las que se detectara la bacteria, sólo con antibióticos se podría revertir el cuadro". Además, de acuerdo a datos del Instituto, el 6 por ciento de quienes se trataron contra esta infección pudo concebir.
Para Cuffini, es importante que desde los ámbitos gubernamentales den a este estudio la misma importancia que al Papa-nicolau, un análisis que las mujeres realizan periódicamente. Con respecto a este tema señaló: "Una de las trabas es que la infertilidad y la esterilidad no son consideradas enfermedades en Argentina y por eso no hay programas de prevención adecuados. Sin embargo, la Chlamydia produce otras enfermedades que hacen necesaria su detección temprana", concluye.
En Córdoba, el Instituto de Virología de la UNC es el único lugar donde se puede establecer la presencia de Chlamydia trachomatis por medio de cultivo celular u orina. "Estos procedimientos son óptimos para detectar la bacteria y tratarla, ya que son altamente específicos y sensibles", señala la doctora.
| Distinción El estudio sobre la Chlamydia trachomatis recibió el premio "Edgardo Nicholson" de la Academia Nacional de Medicina en diciembre pasado. Se trata del único trabajo del país que analizó las complicaciones que provoca esta bacteria entre un gran número de adolescentes. En 2001, la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA realizó una indagación similar, pero con una población menor. "Es importante estudiar cómo se manifiesta en la región, porque los genotipos, es decir, las diferentes manifestaciones genéticas del microorganismo, difieren en cada lugar. Por lo tanto, se pueden comparar los resultados con los de otras partes del mundo, pero no exportar", indica Cuffini. En la investigación participaron profesionales de diferentes instituciones: Universidad nacional de Córdoba. Cecilia Cuffini, Carlos Alonso, Ximena Kiguen y Romina Valdés Deimundo (Instituto de Virología de la UNC), y Jorge Paván, Roxana Cannistraci y Silvia González (Cátedra de Bacteriología y Virología Médica de la Facultad de Ciencias Médicas). Clínica Reina Fabiola de la Universidad Católica de Córdoba. Marina Bottiglieri, René Gastaldello, María Beatriz Isa, y Diego Tosorioni. Universidad El Salvador. Alicia Farinati, Teresa Zitto y Horacio López. Además contaron con la colaboración de estudiantes de la carrera de Medicina. Dónde dirigirse El Instituto de Virología (Enfermera Gordillo Gómez s/n, timbre 4, Ciudad Universitaria) ofrece el diagnóstico de la Chlamydia trachomatis a toda la población. Informes: teléfono (0351) 433-4022. |










