Unicef y Unifem acuerdan acciones con la UNC
"Debemos celebrar que en la UNC tenga por primera vez, con sus 400 años, una rectora mujer, así como nos parece muy interesante que el país cuente con una mujer presidenta, elegida por el voto democrático", expresaba Ana Falú, directora Regional, para Brasil y los países del Cono Sur, del Programa Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (Unifem), antes de suscribir el convenio marco por el cual su institución, la Casa de Trejo y Unicef Argentina acordaron iniciar acciones conjuntas de investigación, docencia y extensión.
"Creo que en el caso de la señora Cristina Fernández de Kirchner -continuó- hay un compromiso explícito con los Derechos Humanos, lo cual hace inferir que va a tener el mismo compromiso con los derechos de las mujeres, de la infancia, de los adultos mayores, que forman parte del contenido de los Derechos Humanos".
Falú, quien fuera profesora en la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la UNC, se refirió también al convenio como una muestra efectiva del interés de la actual gestión no sólo por avanzar académicamente en las investigaciones sobre la materia, sino también por impactar efectivamente en la sociedad. "Es una muestra del compromiso con la comunidad, para ver cómo hacemos para profundizar, articular y trabajar cada vez más con los sectores empresariales; y que esta extensión, que es un mandato de la universidad, se haga cada día más realidad", calificó.
A su lado, compartía los conceptos Gladys Acosta Vargas, titular en el país del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). Acerca de los alcances del convenio suscripto, la socióloga nacida en Perú explicó: "Uno de los objetivos principales es abrir un espacio mayor para investigaciones que realmente iluminen los cambios sociales que se están operando actualmente sobre la infancia y el vínculo con las mujeres. Porque, aunque en la historia estos dos temas han estado articulados, se trata de dos sujetos históricos distintos. La universidad y el mundo académico tiene que iluminar esta realidad para que se puedan tomar las decisiones políticas adecuadas, para que los Estados y sociedades se orienten mejor y para que esos cambios que se están produciendo redunden en favor de algo por lo que luchamos en las Naciones Unidas, que es el respeto y el ejercicio pleno de los Derechos Humanos, tanto de los niños como de las mujeres".
-¿Cuáles son las principales problemáticas que atacan a ambos sujetos históricos?
Falu: Creo, sin dudas, que existe un binomio en el pensamiento social y cultural, pero, como acaba de decirlo Gladys, tenemos que pensar en las mujeres como sujetos merecedores de la política en sí mismas. De todas maneras, no podemos pensar en las necesidades insatisfechas de la infancia sin considerar las de una madre. Hay un vínculo sobre el cual trabajar, como sucede con el cuidado de las mujeres, que son las grandes cuidadoras de la humanidad, algo que recién ahora se está visibilizando: me refiero al cuidado a la infancia, de los adultos mayores y de los enfermos. Hoy es un tema sobre el cual la academia debe poner su foco, porque tiene que ver con los cambios, las modulaciones de la cultura: vivimos más tiempo, las mujeres somos cada vez más activas, las familias tienen menos hijos. Entonces, estamos frente a transformaciones sociales y -felizmente- avances en el campo de los derechos de las mujeres y el resguardo de los derechos de los niños, que hacen que la comunidad académica tenga que comprometerse cada vez más. Hay una responsabilidad asumida por la nueva gestión, y en este sentido, nos interesa ver de qué forma podemos ir avanzando en profundizar el cambio, en reflejarlo en diagnósticos, estudios y capacidad propositiva. Personalmente, me gustaría, contar con un estudio de la UNC en sí misma, cuya población se parece a la de una ciudad media, con más de 100 mil personas. Sería muy interesante tener un estudio base que nos diera cuenta de cómo está esa población en relación al género, qué diferencias existen por estamentos, en los recorridos de las carreras, en la eficiencia de los resultados y calificaciones, en los puestos que se ocupan; así como las demandas que deberíamos abordar para resolver los problemas.
-¿Existen acciones puntuales para poner en práctica este convenio marco?
-Acosta: Tenemos muchas propuestas. Lo interesante es que no solamente hay expectativa en el mundo académico y en Naciones Unidas, sino también hay un mundo privado que tiene una responsabilidad social explícita y que quiere colaborar y aunarse a nuestros esfuerzos. Esa va a ser parte de nuestra tarea, porque bien sabemos que la principal responsabilidad para el cumplimientos de los derechos lo tienen los Estados, dentro de las sociedades existe un mundo privado, organizado, empresarial, que tiene que hacer su aporte y tiene que comprometerse para que estos estándares internacionales de protección de los derechos se cumplan. Uno de nuestros objetivos será procurar que haya un diálogo, que es un diálogo político evidentemente, entre el mundo académico, la empresa privada, la política internacional, pero también hay que abrir las compuertas para que se escuchen voces nuevas. Las de las mujeres se han escuchado mucho y ahora quisiéramos que se escuchen las de los más chicos. Deseamos que los chicos y adolescentes hablen y sean escuchados, aunque no voten. Incluso los pequeños tienen opinión y pueden decir muchas cosas para mejorar las sociedades. Creo que este espacio académico amplio, acogedor, nutriente, va a ser muy positivo para dar luz a las nuevas iniciativas, como dijo Ana. Creo también que la Universidad puede iluminar toda esta transformación cultural, una transformación totalmente disconforme con todo lo que sea autoritarismo y dominación. En realidad, creo que la democracia es cada vez más exigente en el sentido de ofrecer a todos las mismas oportunidades y respetarles los derechos en todas sus dimensiones.
-¿Más allá de las fronteras argentinas, cómo se está trabajando en la región?
-Falu: Estos son temas muy comunes en América latina y están atravesados por la cuestión, por un lado, de las desigualdades que persisten, brecha que hay que achicar si queremos consolidar la democracia y el desarrollo; y por otro lado, del fortalecimiento de las instancias institucionales. Estos grandes desafíos demandan tanto de los decisores políticos y de la responsabilidad social empresarial, como de la academia para la reflexión, la innovación y la capacidad de construir argumentos para convencer a los políticos y empresarios. Pero también demandan de la comunidad, por eso es que la Secretaría de Extensión Universitaria nos convoca para este convenio. Hay países más avanzados, como Brasil, con sus grandes empresas estatales y privadas, que están contribuyendo fuertemente a programas por la no discriminación, la atención de los derechos de las mujeres, de los negros y las negras, de la infancia, de los jóvenes. En Córdoba hay empresas de mucho poder e influencia que va más allá del propio país, y que están desarrollando este responsabilidad social empresaria. Ojalá podamos profundizarla en acuerdos mayores.
Acosta: En general, nos preocupa enormemente que la riqueza se siga concentrando cada vez más. Este continente produce mucha riqueza que se concentra en pocas manos y no hay suficientes canales de redistribución, lo que está produciendo gravísimos problemas sociales. Entonces, por un lado, tenemos núcleos de un aparente bienestar, parecemos Europa; y por el otro, la gente está sufriendo condiciones de vida infrahumanas. Creo que son áreas que hay que iluminar para que la sociedad avance en su conjunto.










