Reflexionan acerca del papel de la universidad en la deserción estudiantil
¿Los estudiantes que dejan los estudios en el primer tramo de la carrera universitaria o que, incluso, no logran ingresar a las instituciones de enseñaza superior, son responsables por ello? ¿O, en cambio, son las propias instituciones educativas y sus prácticas de enseñaza las que terminan por desalentar al alumno?
Ana María Ezcurra -investigadora especializada en estudios sobre la universidad y coordinadora de estudios y evaluación académica de la Universidad Nacional de General Sarmiento- destaca el papel de la casas de altos estudios en los problemas de desempeño académico de los alumnos. "Las instituciones de educación superior y la enseñanza que brindan son un factor condicionante causal de las dificultades de los estudiantes y el proceso universitario, particularmente, de las altas tasas de deserción", asegura.
Según la especialista, esas dificultades en el desempeño académico de los estudiantes están asociadas a que no se ha tenido en cuenta el perfil particular del alumnado que ingresa a las universidades públicas de Argentina y Latinoamérica. En ese sentido, menciona que el proceso de masificación extraordinario registrado en las instituciones de enseñanza superior latinoamericanas durante la década del '60, produjo fuertes cambios en la composición del alumnado. Así, sectores sociales menos favorecidos, que hasta entonces no habían tenido acceso a la universidad, pudieron hacerlo.
Durante los '90, este proceso de mayor inclusión escolar estuvo acompañado, a su vez, por una mayor exclusión social, resultado de una segmentación educativa y social. En efecto, Ezcurra indica que en esa década se produjo un fraccionamiento del sistema educativo de acuerdo a clases sociales: los sectores desfavorecidos accedieron a segmentos de calidad inferior. En sus palabras: "Desde los '90, en América latina tiene lugar una reproducción ampliada de una desigualdad cultural socialmente condicionada". De este modo, la existencia de una mayor desigualdad social redundó directamente en un menor capital cultural (saberes adquiridos) entre los estudiantes.
Reforma educativa
La temática del desempeño académico de los estudiantes en el primer año del grado -considerado como un tramo crítico- ha sido ampliamente investigada en Estados Unidos; no así en Argentina, donde se trata de un nuevo campo, aunque con interés creciente. Las distintas estrategias ensayadas en el país del norte para afrontar el desgranamiento de la matrícula en el primer año (por ejemplo, los llamados seminarios de primer año) e, incluso, algunas experiencias locales (como las puesta en práctica en la Universidad Nacional de General Sarmiento) han tenido un impacto limitado, indefectiblemente, el nivel de deserción se ha mantenido inamovible. Se trató, en la mayoría de los casos, de dispositivos centrados en la deserción, basados en el suministro de información y de apoyos académicos para el alumnado (similares a las tutorías), independientes de las materias que integran el plan de estudios.
De acuerdo con Ezcurra, el punto clave pasaría por implementar dispositivos que influyan sobre las experiencias cotidianas en el aula -un espacio de encuentro entre los estudiantes con sus pares y profesores, al que considera como "muy importante"- y pongan el acento en el docente. Precisamente, ambos aspectos (la experiencia en el aula y con los profesores) constituyen "factores causales primarios decisivos del desempeño académico del alumnado", según se ha comprobado.
Ante estas evidencias, Ezcurra marca la necesidad de avanzar en un cambio de rumbo y de colocar en la agenda universitaria el tema de una reforma educativa, que contemple -además de los aspectos señalados- las características específicas del perfil alumnado en Argentina y Latinoamérica, y de las universidades de masas, así como los procesos sociales y económicos sucedidos en el región durante la década del '90. Se trata, en definitiva, de "promover una mejor enseñaza, sistémica e integral".
LA UNIVERSIDAD ¿REPRODUCTORA DE LA DESIGUALDAD SOCIAL?
En opinión de Ana María Ezcurra, es necesario reflexionar acerca de si la universidad pública tiene en cuenta ese déficit del capital cultural con el que ingresa el alumnado.
De no considerarlo, advierte, se estaría abriendo la brecha entre el perfil del alumno real y el esperado, es decir, la brecha entre los saberes y habilidades con los que cuenta el estudiante y las exigencias académicas que establece la universidad. "Si no se contempla ese bajo capital cultural, las casas de altos estudios estarían reproduciendo la desigualdad social, y se afianzaría la institución provocando el fracaso escolar", apunta.
En ese sentido, menciona como ejemplo que la mayoría de las universidades omiten la enseñaza de habilidades cognitivas (técnicas de trabajo y organización del aprendizaje) entre los ingresantes y alumnos del primer tramo de la carrera, porque, simplemente, se presupone que ya las traen incorporadas desde el secundario. El resultado sería entonces, la ampliación de esa brecha.
Trayectoria
Doctora en Ciencias Políticas (Universidad Nacional de México) y Licenciada en Psicología, Ana María Ezcurra es coordinadora de los Estudios y Evaluación Académica de la Universidad Nacional de General Sarmiento.
Como investigadora, se especializó en los campos de estudios sobre la universidad, y de relaciones internacionales en dos problemáticas centrales: el paradigma neoliberal y la banca multilateral, y estrategias de seguridad y política exterior de Estados Unidos.
Ha publicado libros en el exterior y en Argentina, así como múltiples artículos. Actualmente está trabajando en una publicación sobre ingreso a la universidad.
Desde hace años, y en materia de estudios sobre la universidad, se dedica a la problemática de la desigualdad social y la educación universitaria, con acento en sus impactos en los alumnos del primer ingreso. En ese marco, se encuentra abocada -junto a la Universidad Nacional Autónoma de México- de una red y un programa interinstitucional latinoamericano en torno a la cuestión, con participación de universidades de México y Brasil.
Invitada por la Universidad Nacional de Córdoba, el pasado jueves 13 ofreció una conferencia que tituló "Desigualdad cultural y educación universitaria. Principios técnicos y estrategias institucionales", en la cual participaron docentes de ciclos de nivelación y de primer año, equipos de tutorías y autoridades vinculadas al área.










