La universidad encargó un informe de seguridad en todas sus dependencias
La resolución, tomada por Fidelio el pasado 14 de diciembre, un día después de la última reunión del Consejo para la Prevención de la Seguridad, requiere a las unidades académicas que, en el término de diez días, se elabore un informe pormenorizado sobre la localización y condiciones de funcionamiento de laboratorios y lugares de trabajo donde se manipulan elementos potencialmente peligrosos -por su carácter inflamable- o nocivos y tóxicos para la salud. También solicita una evaluación de los riesgos potenciales en cada dependencia y de las acciones preventivas emprendidas, así como de las que están aún pendientes. Descargar la resolución vicerrectoral 5261
En el mismo sentido, exige que se informe de cualquier situación de peligro que esté relacionada con instalaciones de gas o electricidad precarias que demanden una intervención inmediata. Por último, requiere datos específicos sobre el estado de los lugares de almacenamiento de sustancias químicas inflamables o tóxicas.
Junto con el pedido de información, el vicerrector dio a conocer un conjunto de indicaciones para reducir riesgos, hasta tanto el Consejo dicte las normas correspondientes. En primer lugar, recomendó el seguimiento que imponen las buenas prácticas en la materia para la señalización, el resguardo y la aireación de los depósitos, así como evitar el acopio de solventes más allá de la cantidad necesaria para el uso inmediato y en lugares alejados de máquinas, compresores, calderas o tableros eléctricos, entre otros elementos de riesgo.
Asimismo, remarcó la obligación del uso de dispositivos de seguridad personal (como cobertores faciales, gafas, guantes y guardapolvos), en ámbitos apropiados para la actividad de laboratorios (en gabinetes ignífugos o campanas extractoras adecuadas), y la prohibición de utilizar instalaciones precarias o no autorizadas de gas, electricidad o cualquier otro fluido potencialmente peligroso.
La lista de recomendaciones, que incluye también las normativas ya existentes a seguir, recuerda la necesidad de no obstaculizar las salidas de emergencia ni emprender remodelaciones internas que comprometan el uso de los espacios físicos y signifiquen un riesgo para las personas y bienes.
Año de la seguridad
Durante su presentación ante el Consejo Superior, Fidelio dio a conocer la voluntad de que durante 2008 se considere a la seguridad como materia prioritaria, lo que en la práctica significaría posponer algunas obras de infraestructura para dar lugar a las medidas que en materia de prevención deban ser tomadas en toda la Universidad.
También informó del funcionamiento del Consejo para la Prevención de la Seguridad, organismo bajo su coordinación que fue creado en julio de este año y que desde noviembre está integrado por un representante por cada facultad más el secretario General, Jonh Boretto; el de Planificación y Gestión Institucional, Sergio Obeide; la Subsecretaria de Planeamiento Físico, Isabel Ponce; y los directores de Asuntos Jurídicos, Marcelo Ferrer Vera, y de Seguridad, Miguel Novarese.
Indicó que la integración del cuerpo fue masiva desde la primera reunión, ya que se acercaron más de dos personas por cada unidad académica, al tiempo que otras dependencias reclamaron su participación, como fue el caso de la Secretaría de Asuntos Estudiantiles, preocupada por la seguridad en los comedores universitarios; la Subsecretaría de Cultura, por el uso masivo de las salas del Pabellón Argentina; y los colegios preuniversitarios Monserrat y Manuel Belgrano.
El Consejo, que se reúne los segundos jueves de cada mes, además del pedido de informes dado a conocer por Fidelio, avanzó en otras tratativas, como el consenso para crear un espacio común de disposición final de residuos peligrosos. También sobre la posibilidad de que, en la primera reunión de febrero de la Comisión de Salud, se programe un esquema de vacunas para los alumnos y profesionales que se desempeñan en los centros asistenciales y de investigación; y que se cree un protocolo para la intervención frente a accidentes o situaciones de exposición a riesgo.
Por último, junto a la voluntad de que personal de bomberos brinde asesoramiento en las distintas unidades académicas acerca de cómo actuar en casos de emergencias, y de la posibilidad de encarar campañas de concientización en la comunidad universitaria, el vicerrector mencionó que se estudia modificar la estructura de la actual Dirección General de Seguridad, para crear en su seno un área específica de seguridad e higiene en el trabajo, que trabaje junto a otra de vigilancia.










