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Martes 16 de febrero de 2010

— archivado en:

www.unc.edu.ar

 
Portal UNC, 16/02/2010
Sección: Noticias

Más estudiantes acceden a intercambios regionales

En el marco del conjunto de universidades que componen el Grupo Montevideo, trece estudiantes de la UNC viajarán este año para realizar intercambios estudiantiles en otras universidades de la región. [15.02.2010]

La Asociación de Universidades Grupo Montevideo nuclea a Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay con el objetivo de acrecentar el intercambio y la cooperación entre las casas de estudios de esos países.

Este año, por primera vez, el Banco Santander aportó recursos, lo cual posibilitó aumentar la cantidad de estudiantes beneficiados, que históricamente eran alrededor de 3, al número actual de 13.

El vicerrector de la UNC, Gerardo Fidelio, la Coordinadora de Cooperación Internacional, Mariel Agnese, y representantes del Banco Santander se reunieron con los estudiantes beneficiados a fin de tomar contacto personal con ellos, informarles todos los aspectos relacionados al intercambio y recabar sus preguntas y expectativas.

“Esta oportunidad es la posibilidad de integrarnos y también de valorar lo que tenemos, las posibilidades de ingreso y permanencia que brinda nuestra Universidad que muchas veces son más amplias que las de otras universidades”, señaló Romina Giordano, estudiante de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales que realizará su intercambio en la Universidad de Santa Catalina en Brasil.

Por su parte, Verónica Di Mari, estudiante de Ciencias Médicas que parte de intercambio a la Universidad Federal de Minas Gerais, en Brasil, comentó: “Nacimos en un mundo tecnológico globalizado que siempre nos incentivó a investigar, a conocer más, y en esto el intercambio entre distintas culturas representa un aporte muy significativo. Mi expectativa es poder representar bien a la Argentina, al estudiante universitario argentino”.

 

Portal UNC, 16/02/2010
Sección: Noticias

Buscan expandir los alcances de la Escuela Complutense Latinoamericana

Representantes de la Universidad Nacional de Córdoba, la Universidad Complutense de Madrid y del Banco Santander debatieron perspectivas a futuro para potenciar las posibilidades de estudios de posgrado, doctorado y proyectos de investigación de profesores y alumnos de la Escuela Complutense Latinoamericana. [15.02.2010]

La Escuela ha formado en estos últimos cuatro años a 3.300 estudiantes y ha afianzado el vínculo institucional entre las Universidades que la conforman, por ello es que ahora se están evaluando las posibilidades de crecimiento. Con este objetivo se reunieron en la UNC, el vicerrector de la Casa de Trejo, Gerardo Fidelio, el Vicerrector de Relaciones Institucionales de la Universidad Complutense, Rafael Hernández Tristán y los representantes del Banco Santander, María Agustina Pécora y Javier Sebastián Fiori.

Puntualmente, se abordó la posibilidad de crear apoyos económicos para que los alumnos de la Escuela Complutense Latinoamericana puedan cursar posgrados y doctorados, y además para que los docentes de la Escuela puedan desarrollar investigaciones conjuntas.

 

Córdoba

 

La Voz del Interior, 16/02/2010
Sección: Ciudadanos. Página A7.
Ciudadanas

Proyecto de boleto estudiantil de transporte a 56 centavos

La semana próxima, la Municipalidad de Córdoba enviará al Concejo Deliberante un proyecto para fijar un boleto estudiantil de transporte a 56 centavos para alumnos que cursen la primaria y la secundaria. Así, el boleto escolar costará el 28 por ciento respecto del valor del cospel. El intendente Daniel Giacomino y el secretario de Transporte y Tránsito, Raúl Merino, analizarán el tema en estos días. La idea es orientar los subsidios a quienes los necesitan. Merino anticipó que “quedaría pendiente” el boleto estudiantil para terciarios y universitarios.

 

La Voz del Interior, 16/02/2010
Sección: Opinión. Página A12.
El año escolar

La educación cooperativa, ¿irá a la escuela?

Roberto Bertossi. Docente e investigador universitario de Cooperativismo, UNC

A pocos días de la apertura de un nuevo ciclo educativo, el deteriorado desarrollo humano de nuestro tiempo exige que nadie continúe atrapado por el analfabetismo, el hambre, la insolidaridad, la miseria ni las enfermedades endémicas, básicamente.

Así, es clave despertar, recuperar e incrementar la solidaridad individual y social desde las tierras más fértiles de todos los establecimientos educativos, para que maduren conciencias más solidarias que consideren al conocimiento, a la alimentación, al agua potable, a la salud, a las energías, a las comunicaciones, a la seguridad, entre otros, como concretos derechos universales de todos los seres humanos, sin distinciones ni discriminaciones.

Desde el punto de vista económico, eso significa su participación activa y en condiciones de igualdad; desde el punto de vista social, su evolución hacia sociedades solidarias con buen nivel de formación y, desde el punto de vista político, la consolidación de regímenes democráticos capaces de asegurar libertad, equidad, noble igualdad, progreso y paz social.

Fondos de ley

Respecto de lo concerniente a un buen nivel de formación solidaria, el artículo 90 de la flamante ley 26.206 de Educación Nacional estableció que "el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología promoverá, a través del Consejo Federal de Educación, la incorporación de los principios y valores del cooperativismo y del mutualismo en los procesos de enseñanza-aprendizaje y la capacitación docente correspondiente, en concordancia con los principios y valores establecidos en la ley 16.583 y sus reglamentaciones. Asimismo, se promoverá el cooperativismo y el mutualismo escolar".

La ley 16.583 ya había establecido la obligatoriedad de la enseñanza cooperativa y mutual en los establecimientos educativos de todos los niveles, incluso universitarios.

Las provincias adhirieron a esa norma, institucionalizándola mediante leyes específicas, valorando e impulsando cooperativas escolares y juveniles (primer trabajo cooperativo joven, entre otras propuestas).

La ley 23.427 y su decreto reglamentario Nº 1.948 (7 de diciembre de 1987) instrumentaron el Fondo Federal Coparticipable de Promoción y Educación Cooperativa. Ese fondo federal recauda desde entonces cifras tales que, en el caso de algunas provincias, representarían unos 30 millones de pesos por año.

Ese dinero -salvo destacables excepciones- no fue invertido por las provincias conforme su altruista afectación legislativa de origen y habría sido desviado de manera irregular e ilegal a las rentas y haciendas generales.

Este debe ser el año de inicio concreto del dictado de Educación, Capacitación y Promoción Solidarias, preparatorio de la celebración mundial del Año Mundial de las Cooperativas en 2012, conforme la declaración de Naciones Unidas (documento A/64/432 de la ONU), en particular cuando las máximas autoridades provinciales en la materia han admitido su importancia y gravitación.

La educación, información y capacitación cooperativas es uno de los principios que, sumado a los de neutralidad, autonomía e independencia cooperativas, serán claves entre nosotros cuando, a partir de marzo próximo -según anuncios oficiales-, se vaya implementando en el ámbito federal el programa nacional "Argentina trabaja" con comunas y municipios, mediante cooperativas.

En esto, será esencial un celoso control público cooperativo, como ya hemos podido observar, atento las discrepancias, las distorsiones y los desencuentros comprobados en su implementación inicial e, incluso, impidiendo, denunciando y condenando asociaciones ilícitas.

También en paritarias

Sin dudas, la proliferación de auténticas organizaciones comunitarias como de genuinos movimientos cooperativistas serán del mayor favor, alivio y promoción, sobre todo en sectores populares vulnerables y/o geográficamente postergados por el Estado y el mercado.

Hablamos y proponemos una solidaridad social comprendida como freno y contrafuego al desarrollo de fuerzas científicas y técnicas sin ética, a egoístas interrelaciones planetarias, a los efectos perniciosos sobre la economía real de una actividad financiera mal utilizada, apabullante e insaciable, a los imponentes flujos migratorios frecuentemente provocados y después no gestionados ni acompañados de manera adecuada, a la explotación sin reglas de los recursos de la tierra hipotecando en forma peligrosa todo el ambiente, etcétera.

Ganemos la esperanza de que los preceptos legales educativos aludidos y vigentes de nuestras mejores prácticas cooperativas ya no volverán a empantanarse en meras buenas intenciones, omisiones e ineficiencias; que las nuevas paritarias docentes incluirán también este núcleo temático como de la mayor importancia y excelencia; que ya no habrá más vetos presupuestarios, políticos, sectoriales ni individualistas para impedir que la educación cooperativa vaya y penetre transversalmente a la escuela, a las cooperativas-mutuales y a la sociedad civil toda, concientizándonos de las bondades y beneficios de la solidaridad y rescatando a la comunidad nacional de un estado colectivo de amodorramiento.

De tal forma, que la cooperación logre alcanzar y superar finalmente los objetivos solidarios elementales para toda vida y relación humana en cuanto tal, convivencia solidaria en la que ya nadie deberá ser neutral ni lavarse las manos en el pantano de la apatía, la indiferencia e insolidaridades que tanto daño, tanto mal y tantas postergaciones han provocado a la argentinidad.

 

Nacionales

 
La Nación, 16/02/2010
Sección: Ciencia/Salud.
Nueva polémica

Ponen en duda los parches para dejar de fumar

Un informe científico los descalifica, aunque los médicos los rescatan

"Fumo porque me gusta." "Fumo porque me calma los nervios." "Fumo porque me hace sentir bien."

Más allá de las excusas que el 30% de la humanidad esgrime para justificar su adicción a una de las más poderosas drogas que se conocen, los engranajes biológicos del mecanismo que la sustenta son todavía difíciles de explicar para la ciencia. Ahora, un trabajo de los investigadores argentinos Marcelo Ortells y Georgina Barrantes, de la Universidad de Morón y el Conicet, publicado en la revista Medical Hypotheses, intenta armar ese complejo rompecabezas y ofrece una posible explicación bioquímica de la dependencia de la nicotina.

Entre sus conclusiones, una es particularmente provocativa: según los científicos, si bien se utilizan regularmente en los tratamientos para dejar de fumar, los parches de ese alcaloide no serían una solución en el largo plazo, sino sólo una ayuda transitoria. "Por su mecanismo de acción, la única forma de abandonar realmente el cigarrillo es cortando de raíz el suministro de nicotina", afirma Ortells.

La doctora Verónica Schoj, conocida referente en tratamientos de cesación tabáquica, sin embargo, di-"Hay 120 estudios clínicos que muestran que los parches de nicotina, sumados a un tratamiento cognitivo-conductual ayudan. Al año, por lo menos duplican la chance de abandonar el cigarrillo, comparados con quienes lo intentan sin medicación".

Para Ortells, no tiene sentido utilizar la misma droga que provoca adicción como remedio. Pero según Schoj, coordinadora del Programa contra el Tabaquismo del Hospital Italiano, el beneficio de los parches deriva de que inhiben el carácter pulsátil del tabaquismo: "La neurobiología de un fumador está totalmente alterada. Cuando pega, la nicotina provoca liberación de adrenalina, dopamina, noradrenalina y serotonina, todas hormonas estimulantes. Por eso, su cerebro está hiperestimulado: si fuma un paquete, tres segundos después de cada pitada [es decir, 200 veces por día] se da una dosis. Por el contrario, el parche le ofrece un suministro continuo que contribuye a su desensibilización".

El trabajo de Ortells y Barrantes explora la posibilidad de relacionar de forma lógica todos los conocimientos acumulados a lo largo de los años sobre la acción de la nicotina en el cerebro.

"Se sabe que la cocaína actúa inhibiendo la reabsorción de la dopamina [hormona comúnmente asociada con el circuito del placer] ?explica el investigador, que trabaja en este tema desde 1992?. Como hay tanta circulando, se reduce la cantidad de receptores de la dopamina. Entonces, para tener el mismo efecto, el cerebro empieza a pedir más cocaína. Lo paradójico de la nicotina es que, a diferencia de las otras drogas de abuso que con el tiempo reducen la cantidad de receptores [especie de cerradura en la que un determinado neurotransmisor «encaja»], ella los aumenta. Nuestro modelo dice que la adicción se da porque la nicotina inhibe un mecanismo que aumenta la dopamina y que aumenta los receptores. Una vez que desapareció de la sangre, en vez de uno tengo diez. La fuerza de inhibición de la dopamina es diez veces mayor; se exacerba el sistema de inhibición y me siento mal. O aguanto y no fumo, mientras espero que los receptores [especialmente los llamados alfa 4 beta 2] disminuyan con el tiempo, una semana como mínimo, o vuelvo a fumar. Si yo tenía uno y al fumar se me convirtieron en diez, fumando vuelvo a sentirme bien, pero ahora no tengo diez, sino cien... Entonces, me siento mucho peor."

Al fumar, según el trabajo de Medical Hypotheses, si bien la nicotina activa muchos tipos de receptores nicotínicos que aumentan directamente la dopamina, preferentemente desactiva los alfa 4 beta 2. Aumenta la dopamina y provoca el placer que da el cigarrillo. Sin embargo, la desensibilización de estos mismos receptores hace que aumenten, por lo que cuando desaparece la nicotina de la sangre, estos en mayor número pueden seguir inhibiendo la liberación de dopamina con mucha más fuerza que antes, aparecen signos de abstinencia más fuertes y mayor necesidad de nicotina, no ya para sentir placer, sino sólo para dejar de sentirse mal.

"Una conclusión de esta hipótesis es que cualquier droga que se utilice como ayuda para este fin debe preferentemente inhibir los receptores alfa 4 beta 2 y fundamentalmente no provocar que aumenten en número ?subraya?, ya que esto es la base de la dependencia. Esto deja en el camino a los tratamientos basados en la nicotina. Su administración por cualquier otra vía que no sea el cigarrillo sigue perpetuando la dependencia, aunque momentáneamente reduzca los síntomas de abstinencia. Existen otras drogas, como la vareniclina, que inhiben parcialmente estos receptores, pero se desconoce si aumentan su número igual que la nicotina."

Schoj, por su parte, sostiene que, aunque no son la panacea y las recaídas son frecuentes (pues el índice de éxito anual es de alrededor del 40%), tanto los parches como la vareniclina y el bupropión son herramientas válidas para dejar de fumar. "La evidencia científica de fuentes independientes muestra que los sustitutos son útiles ?afirma?. El parche elimina el «pico»." Y agrega: "Lo más importante es que, cuantas más veces se intente, más cerca se está de tener éxito".

Pero Barrantes subraya que el uso libre de los parches de nicotina hace que se pierda el control de las dosis y de su regulación, y agrega que el antidepresivo bupropión tiene que ser estrictamente controlado. A pesar de que tiene la ventaja de no promover el aumento del numero de los alfa 4 beta 2, no debería ser administrado a pacientes bipolares, esquizofrénicos, o con tendencia a tener estados eufóricos. "Lo más importante es mantener en el tiempo el deseo de dejar de fumar y el encontrar sustitutos dentro de una vida sana, como el ejercicio", afirma.

En lo que todos coinciden es en que la dependencia a la nicotina es una parte básica de la adicción al tabaco, pero no el único factor.

"Los comportamientos relacionados con el acto de fumar, las asociaciones entre el placer de fumar y lugares o situaciones, quedan grabados en el cerebro y no se extinguen aun cuando los receptores alfa 4 beta 2 estén en niveles normales dice Ortells. Un número elevado de receptores hace difícil dejar de fumar, pero las recaídas aun después de años se deben a esas memorias. Supervivencia."

 

Página 12, 16/02/2010
Sección: Sociedad.
LA CELEBRACION DEL CARNAVAL ANALIZADA POR DOS ANTROPOLOGAS

Que no se vaya nunca más la retirada

La actividad de las murgas viene creciendo desde 1985. Por ese entonces casi no existían y hoy ya son más de cien. Hay proyectos oficiales para recuperar los feriados de Carnaval, eliminados por la dictadura y hoy vigentes sólo en la ciudad.
Por Adrián Pérez

“Sos la murga que nace en la entraña del malón, de la raza que destila este sudor”, dice el tema “Negra Murguera”, de Bersuit Vergarabat, como tributo musical a un fenómeno cultural que se apropia de las calles de Buenos Aires durante febrero, amalgamando estandartes, disfraces y desfiles en una variedad de personajes paridos por las agrupaciones barriales. Con un origen en las fiestas paganas de la antigüedad que se brindaban en honor al dios del vino –Dioniso en la mitología griega–, el Carnaval se remonta cinco mil años atrás a Sumeria y Egipto; celebración que rescata antiguos elementos de las fiestas de invierno romanas o Saturnalias, donde amos y esclavos eran libres de intercambiar vestimentas y roles. Y aunque llegó al Río de la Plata con el hombre blanco, entre el abanico de celebraciones que el calendario gregoriano determina, el Carnaval está entre los momentos del año donde el ingenio y lo popular se estrechan en un abrazo fraterno e interminable. Página/12 dialogó con dos antropólogas de la Universidad de Buenos Aires especialistas en el Carnaval porteño para adentrarse en sus orígenes, significados y rituales. Analía Canale es licenciada en Ciencias Antropológicas de la UBA y becaria del Conicet en el Instituto de Ciencias Antropológicas de la misma universidad, donde estudió la poética, las canciones y presentaciones ante el público de las murgas a partir de mediados de los ’80. Su trabajo se centró en los cambios producidos en un proceso que la investigadora determina como de “resurgimiento”, cuando la actividad murguera comienza a practicarse durante todo el año. “Aunque para 1985 quedaban muy pocas murgas y en algunos barrios comenzaban a formarse dos o tres nuevas, a mediados de los ’90 fueron treinta y cinco, y cerca de 2000 crecieron hasta ser cien. Con el retorno de la democracia se produjo toda una movida en cuanto a la recuperación del espacio público, no sólo desde los movimientos populares, sino también desde el Estado.”

Ese panorama comenzó a profundizarse, a fines de 1980, con la apertura de talleres. “Fue entonces cuando se produjo un nuevo espacio donde se aprende a ser murguero en muy poco tiempo y la murga muda su centro de los barrios y del aprendizaje folklórico desde la participación familiar. En los talleres se aprende canto, baile, a tocar el bombo con platillos y a escribir las letras de las canciones”, destaca la antropóloga y, además, afirma que la aparición de nuevas generaciones interesadas en el Carnaval “jugó un papel importante en el proceso de resurgimiento”. En esta nueva escena comienzan a formarse agrupaciones donde “el interés de los jóvenes, especialmente de clase media, está puesto en prácticas artísticas, pero ya no al estilo de las escuelas más tradicionales sino con formas más participativas”. ¿Por qué la murga atrajo particularmente a ese estrato socio-etario? “Ellos se involucran con expresiones artísticas que permitan formas más democráticas de participación y que no requieran una formación estructurada o estandarizada, ni escuelas de música, teatro o conservatorios.”

Además de los jóvenes, para que ese paradigma cambiara, fue necesaria la emergencia de otro actor que participara activamente en el nuevo modelo. “Muchos de los viejos murgueros de los barrios fueron quienes comenzaron a enseñar en los nuevos talleres; ellos identificaron, a través del interés que mostraban los jóvenes, que eran poseedores de una forma de arte popular. Así pudieron revalorizar sus propios conocimientos y formas de expresión”, indica.

El discurso irónico es otra de las características que rescata la antropóloga. “La crítica es un tipo de canción dentro de la presentación de las murgas que es considerada central. Es una construcción lírica que se edifica a partir de la ironía, la burla, la inversión de los sucesos o personajes que hayan tenido algún interés durante los sucesos del año anterior.” “Con la crítica, que puede ser de una o hasta tres canciones, se pretende mostrar que la interpretación popular de las noticias o de los hechos considerados importantes por la política, la sociedad o el espectáculo son de una importancia relativa”, amplía. Por el orden de aparición, las canciones reciben tres clasificaciones. En la presentación o canción de entrada se menciona el nombre de la agrupación, barrio de origen o ciertas características propias de la agrupación (la más antigua, la que se destaca por su baile) y se hacen promesas de brindar alegría y felicidad. Funciona como “carta de presentación”, donde se mencionan los colores de pertenencia.

El homenaje es otro de los tipos de canciones. En este caso, se destaca algún personaje con reconocimiento o anónimo. “Pueden haber canciones de homenaje referidas al barrio de Saavedra, a su murga o a Goyeneche –ejemplifica la investigadora–. La canción de homenaje forma parte del discurso crítico porque al resaltarse los valores de esa figura o personaje se contrastan con los valores de los que se burlaban, anteriormente, en las canciones de crítica. Es una canción que puede o no hacerse y cuya interpretación es patrimonio de las formas más tradicionales.” El cierre de cada murga llega con la canción de despedida o retirada, donde se suele hacer alusión al “mito del eterno retorno del carnaval”, a la idea del entierro y renacimiento del festejo. “En las canciones se habla mucho del ‘volveremos’, ‘esta murga seguirá’ o ‘hasta el otro Carnaval’, bajo una idea de permanencia en el tiempo”, describe Canale.

La antropóloga considera que el proceso que llevó a las actividades de Carnaval a ser declaradas Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires en 1997 fue interesante porque inauguró una negociación entre legisladores porteños y murgueros, que “generó un proyecto conjunto donde los murgueros tuvieron que organizarse entre sí e institucionalarse para poder mediar con el Estado”. Antes, el corsero era un empresario que organizaba todo y las agrupaciones “trabajaban cada una por su lado con mucha competencia entre ellas para obtener los mejores lugares de actuación. Pero con la intervención estatal, al que muchos consideran un ‘gran corsero’, las agrupaciones tuvieron que coordinarse entre sí para generar un espacio importante de participación”, puntualizó.

 

Nota relacionada
Página 12, 16/02/2010
Sección: Sociedad.

Un proyecto para recuperar los feriados

Por Adrián Pérez

Alicia Martín es docente del Departamento de Ciencias Antropológicas de la UBA e investigadora del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (Inapl). Allí desarrolla una línea de investigación sobre Culturas Populares y Folklore y se especializa en fiestas populares. En 1986 comenzó a estudiar las murgas porteñas como fenómeno surgido desde la organización barrial y territorial. En diálogo con Página/12, reconoce que, no bien comenzó a trabajar, lo primero que encontró fue que existía “un gran desconocimiento sobre las murgas” y, como consecuencia de ello, “el vacío conceptual se trasladaba también a muchos de los vecinos y habitantes de la ciudad”.

“En ese momento había muy pocas agrupaciones de carnaval activas y el país venía de una dictadura muy feroz que había censurado la expresividad popular, clausurando los espacios públicos –recuerda–. Así que los murgueros de aquella época fueron auténticos sobrevivientes.” En 1770, la alegría del Carnaval quiso apagarse, por primera vez, cuando Juan José de Vértiz y Salcedo –quien desempeñaba funciones como virrey del Río de La Plata– amenazó con doscientos latigazos a “quien ejecutara bailes y toques de tambor” y se restringieron los bailes a lugares cerrados para evitar “escándalos callejeros”, para disciplinar los cuerpos, vigilar y castigar. Durante el siglo pasado y con la usurpación del Estado de derecho, la dictadura militar argentina eliminó el Carnaval del calendario de feriados mediante el decreto 21329/76.

La investigadora del Inapl recuerda que, en junio de 1976, “(José Alfredo) Martínez de Hoz estaba al frente del Ministerio de Economía aplicando a rajatabla el proyecto de la dictadura: ajustar la disciplina laboral lo máximo posible. Una de las medidas que se tomó fue la de anular los feriados. En esa volteada cayeron varios feriados religiosos, incluido el 8 de diciembre, pero también le tocó al lunes y martes de Carnaval”.

La antropóloga comenta que existiría una propuesta de la Secretaría de Turismo de la Nación y de algunos legisladores para recuperar los feriados de Carnaval (que por ahora sólo rigen en la Ciudad de Buenos Aires). ¿Cuál sería la ventaja de esa medida? “Si se avanza en ese sentido, la gente estaría en condiciones de viajar para asistir al carnaval de Humahuaca o correrse hasta el de Corrientes. Hay una coyuntura interesante y el carnaval en Buenos Aires está comenzando a tener más visibilidad.”

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