Lunes 28 de julio de 2008
Córdoba
La Voz del Interior, 28/07/2008
Sección: Tapa.
Universidad
Un ingresante de 1956 aún puede ser abogado
En buena parte de la UNC coexisten viejos planes de estudio con otros más nuevos.
Nota relacionada
La Voz del Interior, 28/07/2008
Sección: Sociedad. Página A15.
Universidad Nacional de Córdoba
Si alguien entró en 1956, aún puede recibirse
Es en Abogacía, el caso más extremo de viejos planes de estudios que coexisten con los nuevos. Muchos planes son de los ´70.
Si alguien se anotó para cursar la carrera de abogacía en 1956 y, por diversas razones, fue posponiendo su egreso hasta nuestros días, si se apura todavía tiene tiempo hasta 2012 para recibirse.
Este es uno de los casos más extremos de un plan de estudios vigente en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Claro que este supuesto estudiante tendría hoy más de 70 años y debería rendir libre las materias que le queden. Incluso, si hubiera perdido las regularidades entre 1991 y 1999, podría recuperarlas, ya que en este caso fueron "revividas" en 2002 por decisión del Consejo Directivo de la Facultad de Derecho a instancias de un proyecto de la Agrupación Estudiantil Independiente (AEI).
Las transiciones entre un viejo y un nuevo plan de estudios en general siempre generan malestares, sobre todo en aquellos alumnos de "largo aliento", cuya permanencia duplica y más la duración teórica de las carreras. Este problema de cronicidad ya fue advertido como una seria debilidad en la autoevaluación que hizo la Casa de Trejo en 2000 cuando se sometió al escrutinio de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (Coneau).
Currículas longevas
La actualización de los conocimientos, el desarrollo tecnológico, la obligación de validar competencias ante Coneau y hasta las nuevas tendencias del mercado laboral obligan a las facultades a revisar periódicamente los planes de estudios de sus distintas carreras de grado. En la UNC subsisten planes 1970-1980, como el caso de las carreras de astronomía y física, que datan de 1971. La excusa es que los contenidos troncales en matemática y física se han mantenido sin cambios significativos en estas décadas, aunque el objetivo es tener nuevos planes de estudios a partir de 2009 ó 2010.
En tanto, hay un buen número de carreras cuyas currículas son de la década de 1980 y que están en proceso de cambio por exigencia de la Coneau, entre ellas la de propiciar que los estudiantes tengan prácticas profesionales asistidas. Por ejemplo, en Ciencias Económicas, Arquitectura y Odontología todavía subsisten planes de estudios de la década del '80. En el caso de la carrera de arquitectura, el año que viene se pondrá en marcha un nuevo plan de estudios.
El caso abogacía
Las transiciones entre un plan de estudios y otro no han tenido las dificultades de abogacía. No es posible soslayar que Derecho es una de las facultades más politizadas de la UNC. Y en ese contexto se mezclan reclamos legítimos con intereses coyunturales sin fundamentos académicos.
A fines de la década pasada, el decano Pedro Yanzi Ferreira y su equipo de trabajo decidieron cambiar de raíz el plan de estudios, frente a la "laxitud" del plan del año 1956 y sus modificatorias en 1985 y 1992.
Había varios motivos para reemplazarlo. Los indicadores académicos mostraban que con la vieja currícula los alumnos tardaban mucho en recibirse y el promedio general de muchas cohortes de egreso era de 3, confiaron fuentes de Derecho. Además, con este plan no era obligatorio asistir a clases y la regularidad se obtenía aprobando dos de tres parciales anuales.
A principios de este mes, tras una tumultuosa sesión, en la que algunos estudiantes insultaron a consejeros docentes oficialistas, el Consejo Directivo de Derecho prorrogó el "plan 104/56" hasta 2012, que coexistirá con la nueva currícula del año 2000.
En la misma resolución se establece que los alumnos del viejo plan tendrán un mes para empadronarse. La idea es saber cuántos son en realidad, ya que la cifra oscila entre 700 y cuatro mil. Al mismo tiempo se sabrá cuántos años llevan cursando. En promedio, se espera encontrar alumnos que superan largamente los 30 años.
Abogacía tiene un nuevo plan de estudios (207/99), que comenzó a implementarse en 2000. Los egresados de este plan ostentan notas promedio de 6 y 7. Como señalan sus mentores, vino a reemplazar a una currícula considerada obsoleta, que no respondía a las necesidades de la profesión actual.
Pero la discusión académica rápidamente mudó hacia el plano político. La agrupación estudiantil Franja Morada ejerce una férrea oposición a Yanzi Ferreira y su objetivo es impedir que el decano revalide su mandato en 2009. Para lograr ese objetivo, Yanzi necesita contar con al menos dos de los seis votos estudiantiles del Consejo Directivo. Por eso la agrupación aliada a su gestión, el Frente Independiente, atendió al reclamo de los estudiantes del plan viejo, iniciativa que fue votada en contra por Franja Morada.
En esta discusión intervino la Secretaría de Asuntos Académicos del Rectorado, a pedido del centro de estudiantes de abogacía, en manos de los radicales universitarios. Cayó muy mal entre las autoridades de Derecho esta "injerencia", aunque el dictamen de la oficina que conduce Hebe Goldenhersch sólo sugiere considerar la situación estos alumnos, en tanto que las materias de ambos planes son equivalentes.
Pero, al mismo tiempo, advierte que se trata de alumnos "con larga permanencia en la facultad, posiblemente con bajo rendimiento académico, al tiempo que el nuevo plan de estudios requiere una dedicación diferente a la que se les solicitó en el momento de elegir la carrera de abogacía con el plan 104/56 (85/92)".
Mayores costos. Lo que cuestionan los alumnos del plan viejo es que pasarse al nuevo implicará que deban rendir 15 materias. Por otra parte, la resolución del Consejo Directivo de Derecho establece que los alumnos del viejo plan deberán cursar en forma diferenciada a los del plan nuevo, lo que implicará mayores costos para la facultad.
Nota relacionada
La Voz del Interior, 28/07/2008
Sección: Sociedad. Página A15.
Planes viejos y nuevos
En otras facultades, las transiciones han sido menos traumáticas que en Abogacía. En algunos casos, los planes de estudios han sido cambiados obligadamente para poder acreditar carreras ante la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (Coneau). Estos son algunos ejemplos.
-Medicina. Desde que se creó, la carrera tuvo 20 planes de estudios. Actualmente rige el plan 2002, que reemplazó al de 1993, aunque éste todavía está vigente hasta 2010. Su última cohorte ingresó en 2001 y en caso de no terminar sus estudios antes del plazo de caducidad prevista, hay mecanismos para asimilarlos al plan nuevo, aunque fuentes de Ciencias Médicas señalaron que son pocos los estudiantes en esta situación.
El programa actual de la carrera es más flexible que el anterior, ya que se puede actualizar sin necesidad de cambiar el plan de estudios. El nuevo plan de estudios surgió tras la definición de criterios que acordaron los decanos de medicina de todo el país, nucleados en Afacimera. Ahora, una de las tareas más difíciles es cambiar la cultura de los docentes, porque ya no se dictan sólo asignaturas, sino que hay áreas de conocimiento.
-Arquitectura. El plan vigente hoy data de 1987. El nuevo fue sancionado en 2007 y comenzará a aplicarse en 2009, de acuerdo a los estándares que establece la Coneau. El viejo plan caducará en 2012, pero los estudiantes de esa currícula podrán pasarse al nuevo agregando tres materias en el área de tecnología, que tenía un déficit en sus cargas horarias. La transición es muy simple, según fuentes de la facultad, porque se establece un sistema de equivalencias. Lo nuevo es que los estudiantes del plan nuevo tendrán 160 horas de prácticas profesionales asistidas al final de la carrera.
-Odontología. El plan que rige actualmente es de 1985. Circula en la facultad el bosquejo de un nuevo plan, pero hasta ahora no hubo avances para aprobarlo.
-Agronomía. El plan 2004 reemplazó al de 1978 (modificado en 1984) y comenzó a aplicarse en 2005. La transición se extiende hasta 2011, aunque se especula que para esa fecha ya no habrá más alumnos del plan viejo. Incluso, fuentes de Ciencias Agropecuarias dijeron que muchos estudiantes ya se pasaron al nuevo plan de estudios. Uno de los objetivos de la facultad es bajar la cantidad de años de cursado que estaba en casi nueve años, cuando la duración teórica es de cinco.
-Famaf. Las carreras de Física y Astronomía tienen planes de estudios de 1971. La idea es empezar a discutir una reforma para 2009 o 2010, aunque en aspectos pedagógicos, porque los contenidos troncales de estas carreras no han tenido modificaciones significativas en las últimas décadas. En Ciencias de la Computación, el plan de estudios es de 2002. Y los profesorados de Matemática y Física tienen planes de estudios de 1998.
-Ingeniería. Las carreras de Ingeniería cambiaron sus planes de estudios en 2005 para satisfacer las demandas de la Coneau. Fuentes de esa facultad señalaron que las transiciones no han sido traumáticas, porque se generaron mecanismos para incluir a los estudiantes del plan viejo en las mejoras del plan nuevo. El ejemplo más claro fue con las prácticas profesionales supervisadas.
-Ciencias Económicas. El plan vigente de las carreras que se dictan en la facultad data de 1980. Hay nuevos planes que comenzarán a funcionar en 2009. Se espera no tener problemas con las transiciones, a partir de un plan de equivalencias, para que el traspaso no sea complicado.
La Voz del Interior, 28/07/2008
Sección: Sociedad. Página A15.
Apuntes
Volver a la normalidad
Dos importantes entidades de la Casa de Trejo buscan legitimarse frente a quienes representan, luego de años de ostracismo. El 2 de agosto, la FUC elige sus autoridades y el 7 de agosto los no docentes quieren empezar a normalizar su gremio.
Juan Carlos Carranza. De nuestra Redacción - jcarranza@lavozdelinterior.com.ar
En estos días están coincidiendo dos procesos de normalización en dos importantes entidades de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC): el gremio no docente y la Federación Universitaria de Córdoba (FUC), el "gremio estudiantil".
En ambos casos, aunque por razones diferentes, estas instituciones perdieron legitimidad ante sus representados y se debaten ahora por recuperar el brillo de algún tiempo lejano.
La situación más complicada está del lado de los no docentes, debido a la cantidad de problemas pendientes, uno de ellos derivado del traumático reencasillamiento del personal. La Casa de Trejo tiene alrededor de 3.100 no docentes y 1.400 apelaron el traspaso al nuevo convenio colectivo de trabajo por considerar que la categoría que les tocó no es la que les corresponde.
El gremio no docente está intervenido por decisión del Ministerio de Trabajo de la Nación, luego de admitir como válida la denuncia de irregularidades en la última elección que consagró por enésima vez a Carlos Vallejos, el único secretario general que ha tenido la entidad en los últimos 24 años.
Vallejos, quien fue exonerado por la UNC luego de que quedara firme su condena por administración fraudulenta de fondos públicos, mantiene su liderazgo político e impulsa la candidatura de Aldo Esparza, no docente de Derecho, quien también es apoyado por sectores históricamente opositores, como el MUN (Movimiento Unido de No Docentes) y el Frente de Trabajadores Universitarios (FTU), agrupación que, de manera sorpresiva, hizo la denuncia que propició la intervención del gremio.
La tarea de normalización está a cargo de Alberto Geraiges, secretario general del gremio no docente de la Universidad Nacional de San Luis, quien no deja de asombrarse por las dificultades que todo el tiempo aparecen en su misión. Según fuentes allegadas a esta intervención, la situación actual del gremio no docente de la UNC es casi terminal: tendría una deuda cercana a cinco millones de pesos, no posee sede propia y parte de los fondos que recibe como aporte obligatorio de los afiliados está embargado por diversos acreedores.
El próximo paso de Geraiges es llamar a elecciones. Para eso, necesita conformar una junta electoral mediante una asamblea de afiliados. Ya hubo dos intentos fallidos, uno de ellos debido a una amenaza de bomba en la Escuela Manuel Belgrano, dependiente de la UNC.
Frente a esto, la cartera laboral de la Nación dispuso que la nueva asamblea se realice el 7 de agosto en el Hotel de la Cañada, pero se suspendió debido a la lluvia de amenazas telefónicas que recibió la conserjería. Ahora, en la misma fecha, nuevamente la Escuela Manuel Belgrano será la sede, a partir de las 15.
Los dos sectores que pugnan por la conducción gremial se acusan de impedir la asamblea. ¿A quién creerle?
Uno de los referentes de la oposición, Gerardo Fernández, ex aliado de Vallejos, dijo que lo primero que hará su sector en caso de ganar las elecciones será devolver el dinero a los afiliados que el gremio perjudicó con los préstamos a financieras que nunca canceló. "Hay que sanear las cuentas del gremio, que tiene una deuda millonaria, y volver a brindar servicios. Vamos a hacer un trabajo en equipo, con todos los sectores no docentes, para terminar con el 'mesianismo' que instaló (Carlos) Vallejos y llevó al gremio adonde está ahora".
En esta línea se inscriben otros tres referentes no docentes, como Diego Pucheta y Omar Zapata (Ciencias Médicas) y Juan Domingo Centurión (Daspu), los dos últimos ex aliados de Vallejos.
Esparza, en cambio, destaca la unión de los sectores mayoritarios no docentes con el objetivo de rescatar a la institución. "Nuestra meta es que el gremio se normalice cuanto antes, porque hay problemas muy urgentes que atender y hoy las autoridades universitarias no tienen un interlocutor válido. Creemos en el trabajo en equipo y en una composición plural de la conducción gremial", dijo el dirigente.
FUC, fondos y después...
En el otro proceso de normalización, las agrupaciones estudiantiles que apoyan a la rectora Carolina Scotto (principalmente La Bisagra y Franja Morada) están tratando de poner de pie a su "gremio", la Federación Universitaria de Córdoba (FUC), que ellas mismas, con la complicidad de otras, se encargaron de tumbar.
Históricamente, el "gremio estudiantil" siempre fue conducido por Franja Morada. La última vez que los radicales universitarios vieron peligrar esa posibilidad fue en noviembre de 2005.
En aquella oportunidad, Franja Morada consiguió retener la conducción mediante un cuestionado acuerdo con su archirrival, la Megaalianza, en lo que La Bisagra calificó como un "golpe institucional". Ahora, La Bisagra y Franja Morada, más los aliados del MNR (Movimiento Nacional Reformista) y el Frente Nuevo, han logrado limar sus diferencias y van a camino a cogobernar la FUC.
La fecha del congreso, que incluye la renovación de estatutos, es el 2 de agosto próximo. En ese encuentro, los dirigentes estudiantiles acordarán pedir a las autoridades universitarias que vuelvan a confiarles el manejo de fondos, sea con la venta de libretas o con la concesión de algún predio en Ciudad Universitaria. Fuentes del Rectorado señalaron que aún no hubo ningún pedido oficial al respecto, pero opinaron que es razonable que la FUC cuente con recursos para sus actividades, siempre y cuando sea en un marco de transparencia.
Desde que, en 2002, el Consejo Superior le quitara los fondos, producto de la venta de las libretas estudiantiles, la FUC naufragó en un mar insípido y poco a poco fue perdiendo su protagonismo hasta convertirse prácticamente en un sello en la actualidad.
El otro tema central que deberá discutir (e impulsar) la FUC es la regularización de los 14 centros de estudiantes, para que el dinero que maneje deje de ser considerado "cajas negras". Y todos opinan que éste es el mejor momento.
La Voz del Interior, 28/07/2008
Sección: Opinión. Página A13.
La reforma de todos
El dictamen de la Comisión Consultiva para la reforma política podrá ser bueno y se podrán cambiar todas las leyes, pero si no hay un cambio de conciencia política de los ciudadanos, todo será inútil.
Rafael Velasco, sj. Rector de la Universidad Católica de Córdoba. Integró la Comisión Consultiva de Expertos
El intenso y profundo proceso de elaboración del diagnóstico y propuestas que concluyó en el dictamen de la Comisión Consultiva de Expertos (CCE) titulado: "Así no va más", ha dejado a la luz las profundas debilidades del sistema político electoral cordobés. Un sistema que ha alcanzado niveles de perversión notables.
Una de las principales falencias es que la política se ha transformado en una suerte de coto cerrado que se piensa en términos "de los políticos y para los políticos". Las preocupaciones por la legitimidad y transparencia de los procesos, así como por el respeto por la ley, están bastante oscurecidos por prácticas tendientes a conservar un estado de cosas que se cae a pedazos.
El informe de la Comisión -entregado al gobernador Juan Schiaretti el 9 de junio de este año- viene a decir en su diagnóstico lo que todos ven: que el rey está desnudo.
Este diagnóstico, junto con las propuestas realizadas para una reforma integral y profunda, sin duda, no ha sido del agrado de muchos que se benefician con este penoso estado de cosas, y por eso desde el comienzo intentaron desprestigiar a quienes asumimos el compromiso de afrontar -ad honorem- un trabajo para el que la ciudadanía diputó a muchos de ellos abonándoles una dieta.
La Comisión Consultiva nunca pretendió reemplazar a los legisladores, pero ciertamente debió su creación al modo en que se hace política aquí en Córdoba y en la Argentina en general. Un modo que se rige por el dogma principal de que el interés sectorial está siempre por encima del bien común. ¿Cómo pedirles a quienes piensan fundamentalmente desde intereses partidarios -y electoralistas- que piensen principalmente en categorías de bien común e interés general de la ciudadanía? Al comenzar el trabajo nos encontramos con 67 proyectos de reforma en la Unicameral; todos plantando reformas desde el propio espacio político, pero con escasos esfuerzos de consenso.
Ahora la Legislatura ha constituido una comisión para hacer la reforma (la Comisión Especial para la Reforma política de la provincia de Córdoba). Se cuentan entre sus principales objetivos: analizar lo realizado por la CCE, recibir opiniones de los distintos sectores, establecer el procedimiento idóneo tendiente a lograr un amplio consenso sobre los distintos puntos a tratar y elaborar un núcleo de coincidencias básicas.
En los fundamentos, al referirse al trabajo de la CCE se menciona que ésta fue constituida -por decreto del Ejecutivo Provincial- "a fin de obtener un diagnóstico de situación sobre los aspectos más significativos que merecen tener debate en la provincia de Córdoba para emprender una reforma política como la que nuestra sociedad cordobesa demanda". Lamentablemente, el texto se olvida de mencionar que la CCE también fue constituida para hacer propuestas de reforma, y que las propuestas han sido elaboradas y son claras, fundamentadas y de raíz. Entre las propuestas que la CCE hace en su dictamen, quiero señalar particularmente una parte de la reflexión final: "… la CCE por unanimidad de sus miembros recomienda: 1. Considerar a ambas modificaciones del sistema político-electoral de la provincia de Córdoba, vía proyecto de ley y vía reforma constitucional, como necesarias, correspondiendo a los partidos políticos, por medio de sus legisladores y otras instancias, lograr los consensos necesarios que les permitan alcanzar las mayorías exigidas por la Constitución para cada una de las diferentes modalidades".
Reformar a la ciudadanía
Por otra parte, la sociedad asume una postura sumamente cómoda y poco constructiva: se critica absolutamente todo, se declara que los políticos (así en bloque) son execrables y que los ciudadanos siempre somos víctimas inocentes, pero después nadie quiere comprometerse para cambiar este estado de cosas. Las excusas son muchas y de diverso calibre, pero son eso: excusas. Mientras la ciudadanía no se informe y participe, no habrá ningún tipo de cambios para bien. Esperar que las cosas cambien sin informarse, formarse y comprometerse es una irresponsabilidad. Un dato llamativo de los muchos que registramos en el informe, y que confirma lo dicho, es que el 72 por ciento de los cordobeses cree que debe reformarse la Constitución Provincial, pero el 62,3 por ciento no la ha leído.
Como bien se ha dicho, la reforma debe ser una reforma de la política y de los políticos. Pero, además, hace falta una reforma de la ciudadanía.
Personalmente, como rector de la Universidad Católica de Córdoba, acepté participar de este proceso de diagnóstico y propuestas para una reforma política, que concluyó en el dictamen entregado al gobernador, porque creo que si los ciudadanos -y en particular, en mi caso, los cristianos- no somos capaces de comprometernos y poner en juego incluso nuestra tranquilidad y nuestro prestigio personal, nada va a cambiar. Seremos cómplices de un sistema que "así no va más".
Creo, además, que las universidades nos debemos a la sociedad y tenemos la responsabilidad de colaborar desde lo que nos es propio -docencia, investigación y proyección social del conocimiento- en la construcción de una sociedad mejor.
Algunas reflexiones
Ahora bien, el informe presentado podrá ser muy bueno, se podrán cambiar todas las leyes, incluso la Constitución, pero si no hay un cambio en la conciencia política de los ciudadanos todo será inútil. Si no hay entusiasmo por participar, si no hay compromiso con lo público, con lo de todos, si no hay formación y cultura política, todo será más de lo mismo.
Es claro que mucho de ese desencanto y de esa falta de motivación por la participación en lo público y lo político tiene que ver con la "mala prensa" que tiene la política, con el juicio instalado en la conciencia colectiva de que si se quiere ser honesto no se puede hacer política. Un juicio que tiene algunos antecedentes que le dan cierto asidero, pero que -como toda generalización- es falso y, en muchos casos, es una coartada para no comprometerse.
Pero ciertamente también hay un llamado para la clase política: no son un ejemplo que entusiasme. Más allá de la injusticia de las generalizaciones, es verdad que la clase política está profundamente en deuda con la sociedad. Porque da la impresión de que sus problemas no fueran los problemas de los ciudadanos. Eso tampoco cambiará por más leyes o Constitución que se reforme. Eso requiere convicciones y compromisos personales e institucionales de todos los espacios políticos.
Ahora el dictamen de la CCE está en manos de los legisladores. Es de esperar que estén a la altura de las circunstancias y no actúen -una vez más- de manera corporativa, a espaldas de la sociedad a la que representan y ante la que deben responder.
Pero más allá de esto, no habrá verdadera reforma política sin una reforma de la ciudadanía, sin reformar nuestra cultura política.
Y eso es tarea de todos.
La Voz del Interior, 28/07/2008
Sección: Sociedad. Página A16.
Agenda
sociedad@lavozdelinterior.com.ar
Hoy
Discapacidad. Comienzan inscripciones para jornadas "Universidad y Discapacidad" en inclusioneducativa@seu.unc.edu.ar.
Miércoles
Cincuentenario. A las 10.30, la Escuela Manuel Belgrano festejará sus 50 años en Suecia 2832, Parque Vélez Sársfield.
La Voz del Interior, 28/07/2008
Sección: Informática. Página A17.
Breves
Cursos en la UTN
Se encuentran abiertas las inscripciones para realizar tres nuevos cursos semipresenciales y a distancia: Auditor Ambiental (ISO 14000), Gestión de Recursos Humanos y PHP, MySQL y E-Commerce en la universidad Tecnológica Nacional, Facultad regional Córdoba.
Inician el sábado 9 de agosto y los alumnos pueden avanzar en el estudio sin tener que concurrir a la facultad o ir dos veces por mes. Están destinados al personal de empresas privadas y organismos públicos, profesionales, técnicos y docentes. El examen final es escfrito y presencial y no se requiere título universitario.
Informes e inscripción en la Secretaría de Extensión, que funciona en el primer piso Maestro López esquina Cruz Roja, Ciudad Universitaria, de lunes a viernes de 9 a 13 y de 16 a 20. Teléfono: (0351) 4697849 (int. 34) y correo electrónico: info@virtual.utn.edu.ar
Nacionales
La Nación, 28/07/2008
Sección: Cultura. Página 9.
Promover el mérito y el esfuerzo, la deuda de las universidades
Cinco rectores debatieron sobre los desafíos pendientes en la educación superior
Por Mariano de Vedia. De la Redacción de LA NACION
La Universidad en la Argentina debe recuperar la cultura del mérito y del esfuerzo. Y buscar vías de financiamiento alternativo, mediante el aporte de sus graduados y de empresas y sectores productivos, que se benefician con la formación de sus profesionales, más que pensar en un arancel a los estudiantes.
Ese es uno de los caminos para fortalecer el papel de las instituciones de educación superior, según la visión de cinco rectores de universidades públicas y privadas reunidos en un almuerzo por LA NACION, como parte del ciclo organizado junto con el Banco Galicia para analizar los desafíos pendientes en un área estratégica para el desarrollo del país.
Los rectores Rubén Hallú, de la Universidad de Buenos Aires (UBA); Carolina Scotto, de la Universidad Nacional de Córdoba; Juan Pablo Nicolini, de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT); monseñor Alfredo H. Zecca, de la Universidad Católica Argentina (UCA), y Enrique Molina Pico, del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), expusieron sus coincidencias y distintos puntos de vista en temas que demandan urgente atención, como los desafíos de afrontar en forma armónica el crecimiento de la población estudiantil y el desarrollo de la investigación científica, así como la necesidad de promover carreras cortas, evitar la deserción estudiantil, garantizar más recursos, fortalecer la cultura de la evaluación y contribuir a mejorar la preparación de los profesores de enseñanza media.
Más allá de las propuestas, demostraron que se pueden sentar a una mesa los responsables de instituciones educativas públicas y privadas para dar sus miradas sobre qué puede esperar el país de sus universidades y superar tabúes y prejuicios.
En el diálogo, coordinado por el doctor Roberto Cortés Conde, hubo consenso en que la educación es un bien público, pero no gratuito. Alguien la paga. Pero hay alternativas al presupuesto estatal y al arancelamiento que podrían ayudar a las universidades a cumplir su misión.
La rectora Scotto, la primera mujer en tres siglos en conducir la Universidad de Córdoba, donde estudian 130.000 alumnos, llamó a redoblar los esfuerzos en pos de la calidad de la enseñanza. Una autocrítica hizo Hallú, rector de la UBA, donde cursan 300.000 estudiantes, al señalar que una de las principales deudas de las universidades son las carreras cortas.
En tanto, Nicolini advirtió sobre "falsas tensiones" que aparecen a partir de modelos homogéneos, que fueron exitosos hace 40 años, pero hoy tendrían que ser revisados. Molina Pico dijo que en la Argentina "no hay una cultura de la camiseta de los graduados con sus universidades", al describir un campo inexplorado en la educación superior. Y monseñor Zecca consideró vital una política de selección y evaluación del plantel docente.
Cobertura e investigación
"El nivel de una sociedad en cuanto a su capacidad de vida política lo da la educación primaria y secundaria. Pero el nivel de desarrollo lo da la enseñanza universitaria", dijo Molina Pico, al señalar que la ampliación de la cobertura estudiantil y el avance en la investigación son dos desafíos asociados pero distintos. Disintió el rector Hallú, para quien no se puede separar de ningún modo la formación de profesionales de la investigación.
Scotto instó a asegurar una conexión esencial entre la enseñanza y la investigación. "Son problemas que no debemos abordar y resolver sólo los actores del sistema educativo, sino también los legisladores, ministros de educación, de ciencia y técnica, gobiernos provinciales y el sector privado", dijo.
Nicolini advirtió que la educación universitaria en el mundo no garantiza el acceso a todos y "se basa en principios que tienen que ver con el mérito y el esfuerzo, dos palabras que en nuestro sistema universitario se han perdido".
"Un problema muy serio es que el Estado no termina de asumir su responsabilidad fundamental, que es obrar como regulador", describió monseñor Zecca. Terminante, señaló que "en la Argentina hay más universidades que las que podemos tener. Mientras no sinceremos esa realidad y llamemos alegremente universidad a cualquier cosa, no vamos a resolver los problemas".
Hallú insistió en que "si uno cree que la educación es importante y que en la investigación está el desarrollo del futuro del país, tiene que invertir recursos". Y Molina Pico y Scotto coincidieron en la necesidad de promover carreras cortas, una deuda universitaria.
Al hablar sobre el financiamiento, Nicolini se mostró escéptico acerca del impacto que podría tener duplicar el presupuesto. "No tenemos un sistema permeable a recibir fondos y utilizarlos de manera eficiente y activa. Si no hay una estructura de mérito, no habrá un impacto enorme.
Zecca agregó: "No creo que la universidad sea para todo el mundo. No pueden ir todos a la universidad. Tienen que demostrar que tienen cabeza". Y se preguntó por qué no existe en la Argentina un bachillerato preparatorio, o una prueba nacional, como en Chile o Alemania.
Al respecto, Cortés Conde mencionó los esfuerzos y recursos que deben dedicar las universidades para corregir la formación deficiente con que llegan los estudiantes del secundario, y advirtió: "No podemos asegurar calidad de la educación con una ampliación de la cobertura y con los recursos actuales".
Convencida de que la calidad es un tema esencial cuando se habla de educación, la rectora Scotto expresó que los universitarios deben hacer una contribución directa para mejorar la formación de los profesores de enseñanza media.
Hallú afirmó que el salario de los profesores no es la principal bandera de los requerimientos universitarios y Nicolini dijo que el arancel no es el tema central. "No hay que inventar la rueda. Si un Estado tiene la capacidad de financiarlo con los impuestos, está perfectamente bien. Tenemos que buscar soluciones desde adentro y no desde afuera. Comprometer al sector productivo a que colabore con las universidades", precisó el rector de la UTDT.
Su colega de la UBA reclamó un compromiso para garantizar una inversión creciente del presupuesto universitario. "La educación es como la salud: el Estado debe proveerla", dijo, y sugirió que las empresas recurran a las universidades con demandas de servicios.
Mientras Zecca sostuvo que una universidad argentina debe "hacerse cargo de los problemas del país", todos coincidieron en que los graduados deben retribuir el costo de su educación a la universidad que lo formó.
Nota relacionada
La Nación, 28/07/2008
Sección: Cultura.
Todo el debate con los rectores universitarios
El siguiente es el texto completo del debate que mantuvieron en LA NACION los rectores Rubén Hallú, de la Universidad de Buenos Aires (UBA); Carolina Scotto, de la Universidad Nacional de Córdoba; Juan Pablo Nicolini, de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT); monseñor Alfredo H. Zecca, de la Universidad Católica Argentina (UCA), y Enrique Molina Pico, del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), en el ciclo organizado junto con el Banco Galicia.
-Roberto Cortés Conde: En un mundo globalizado, en el que no sólo han aumentado los flujos del comercio sino también los flujos del conocimiento, corresponde preguntarse si la Argentina está preparada para hacer ese cambio y transformar el país. Para eso la educación y la investigación científica son fundamentales. Hay que generar y transmitir conocimiento y acercarse a las fronteras del saber del mundo, que cada vez se desarrolla y progresa con una velocidad impresionante. O la Argentina entra en el tren de lo que es el mundo o se queda atrás.
El planteo de la modernidad que se fijó la Argentina en los tiempos de la organización nacional, es un planteo actual: o entramos en el tren de lo que se va desarrollando o nos aislamos, como muchas veces sucedió en el país. Y, en ese sentido, el rol de las universidades como instituciones formadoras de profesionales, transmisión y generación del saber y de aprehensión y adaptación del conocimiento que se desarrolla en los centros internacionales más avanzados, es central. Es ese el desafío de la educación superior argentina.
Hay varios problemas. Uno es el proceso de aumento enorme de la demanda de educación universitaria, ampliación de la cobertura, la masificación, y frente a esto, el problema de la calidad. En qué medida los dos objetivos pueden coincidir o entrar en conflicto. ¿Hay una contradicción entre estos dos objetivos? En general, con el aumento de la cobertura ha habido en muchos lados una caída en términos de la calidad. Si ese descenso continúa, estaremos en un problema muy serio.
En relación con ello están los problemas del financiamiento. ¿Tenemos los recursos financieros y humanos suficientes para responder a ambas demandas? ¿Cómo los recursos pueden ser usados más eficientemente?
La universidad no sólo es una institución de investigación científica y de formación de profesionales. Cómo hacemos compatibles los dos objetivos: formar científicos, gente que esté al tanto de lo que pasa en el mundo y, además, buenos profesionales. La Argentina fue siempre un país que formó buenos profesionales. ¿Cómo hacemos compatibles las dos cosas y no quedarnos en una simple declaración declamativa?
En medio de eso, ¿tenemos procedimientos de evaluación para saber si realmente estamos haciendo ese camino, si se cumplen los objetivos de la calidad, si hay producción científica, si está cuantificada, certificada en participación en congresos internacionales? Un trabajo de la Unesco muestra que Brasil en los últimos años aumentó mucho más la producción de trabajos científicos que la Argentina.
Otra pregunta es en qué medida el diagnóstico de la situación presente puede ser modificado y cómo la futura modificación de la ley de educación superior puede contribuir a mejorar la situación y que la Argentina se coloque en el mundo.
-Enrique Molina Pico: Yo tomo dos grandes desafíos. Uno es la ampliación de la necesidad de dar educación superior y otro es avanzar en la investigación y la frontera de la ciencia. En su esencia, si bien están asociados, son distintos. Al ampliarse las bases de la demanda para pasar a ser universidades masivas, se está demandando algo distinto a lo que se pensaba en las universidades de los años 1920, 1930. Como primer paso, hay que tener claro que son dos conceptos distintos, que requieren distintas formas de gestión y el establecimiento de metas claras para cada una de esas cosas. Si no, llegamos a una confusión en la gestión diaria, que hace mucho más difícil hacer frente a esta demanda. La masificación de la demanda universitaria todavía no está claramente especificada, porque se abre hacia carreras que eran tradicionales a fines de los años 50 y 60. Quizás nuestra sociedad necesite hoy otra cosa: estudios superiores, carreras más cortas, técnicos universitarios, que no son las carreras clásicas pero que sí permiten solucionar un problema social. El nivel de una sociedad en cuanto a su capacidad de vida política lo da la educación primaria y secundaria. Pero el nivel de desarrollo lo da la enseñanza universitaria. Toda esta demanda atiende de una u otra manera la primera parte: capacidad de desarrollo social y político. Acercarse al mundo es la investigación clásica.
-Cortés Conde: La pregunta es cómo se hacen compatibles estos dos desafíos.
-Molina Pico: Yo creo que hay que ir separando. En EE. UU. Hay una relación de uno a diez entre ambos tipos de institución. Hay 100 universidades que tienen centrado el peso de su esfuerzo en una investigación de avanzada. Y hay 1000 que tienen centrado su esfuerzo en la formación de profesionales y transferencia del conocimiento, lo cual implica que de hecho están haciendo esta separación. Debe ser difícil gestionar en el mismo esquema dos demandas tan distintas.
-Rubén Hallú: No se puede separar la formación de profesionales de la investigación. Separar la investigación de la docencia es devaluar la formación de profesionales, por ejemplo. No me imagino un gran científico que no pueda transmitir nunca sus conocimientos a nadie. En uno de los organismos más grandes que tenemos en ciencia y tecnología, como el Conicet, los mejores investigadores son docentes de las universidades. Debe ser así y hay que acentuarlo. Lo peor sería dividir el sistema.
-Molina Pico: No digo separar la investigación de la docencia. Digo separar distintos tipos de docencia. La estructura académica argentina tiene los institutos superiores no universitarios en la teoría. No los tiene prácticamente en ejercicio en la mayor parte. Quizás nuestra solución sea darle mayor peso a eso y, sí, la investigación tiene que estar ligada con la docencia. Lo que pasa es que no podrás hacer investigación y, a la vez, ejercer docencia en 200.000 alumnos simultáneamente.
-Hallú: Sí, se puede.
-Molina Pico: Yo lo veo un poco más difícil.
-Carolina Scotto: Hay problemas específicos de la demanda masiva de formación de graduados y problemas propios de una investigación de punta, de alta calidad y estratégica. Pero debemos verlo como un espectro continuo, en el que la cabeza debería ser asegurar una conexión esencial entre la enseñanza y la investigación. Esto asegura una formación de grado, de profesionales, académicos y educadores con las herramientas esenciales para continuar aprendiendo, un desafío fundamental para esta época. Pero, a su vez, asegurar la conexión del sistema científico con el sistema educativo y con las problemáticas y la demanda de la región en la que el sistema científico está y se justifica. Hay mucho riesgo en aislar al sistema científico, a nuestros investigadores, de la conexión con los problemas educativos y el desarrollo del país y de la región. Son problemas que no debemos abordar y resolver solamente los actores del sistema educativo, sino nosotros en conjunto con legisladores, ministros de educación, de ciencia y técnica, gobiernos provinciales, el sector privado. Hay muchos actores que debemos dar respuesta. No sólo el sistema universitario.
-Cortés Conde: No hay nadie que haga mejor docencia que quien investigue un tema. Le enseña a la otra persona una forma de pensar, de investigar, que es lo más importante, porque la información se obtiene en cualquier lado. El problema es qué recursos tenemos para tener una cantidad de gente dedicada a la docencia con un universo que se amplía cada vez más. Según datos del Ministerio de Educación, del año 2005, sólo un 11 % de profesores son full time. El 89 % no hace investigación.
-Juan Pablo Nicolini: Yo no estoy de acuerdo con que el 100 % de los profesores tienen que tener dedicación exclusiva. En particular hay áreas específicas, como Negocios y Derecho, en que uno quiere una combinación entre profesores de tiempo completo, más preocupados por la investigación y las fronteras del conocimiento, con gente que está en la práctica. Aparecen así falsas tensiones. Surgen por una característica propia del sistema universitario, que es la homogeneidad. Esta homogeneidad, que quizás tuvo sus virtudes en las décadas del 50 y del 60, cuando se desarrollaron varias universidades públicas homogéneas de alta calidad, terminó deviniendo en características nefastas. Y lesiona principios tan obvios que nadie discutiría en el fútbol, por ejemplo. Es como pretender que en un equipo de fútbol todos los jugadores tienen que ganar lo mismo. Ese equipo de fútbol va a ganar pocos campeonatos. En las universidades, con excepciones, hacemos todos lo mismo. Algunas no. Nosotros no hacemos lo mismo. Uno de los grandes esfuerzos que ha hecho la Universidad Torcuato Di Tella fue repatriar profesores y hubiera sido absolutamente imposible si yo como rector tuviera la restricción de tener que pagarles a todos lo mismo. Cuando uno fuerza eso empiezan a aparecer estas tensiones, empieza a llamarle pasividad a algo que no tiene por qué ser masivo, sino más grande. La masividad es una palabra con connotaciones negativas. Muchos países han podido educar a una enorme cantidad de gente con una gran heterogeneidad. Hay universidades que son mejores que otras, compiten entre sí, intentan captar a los mejores. La educación universitaria en la mayor parte del mundo es una educación elitista, no es una educación para todo el mundo. No se le garantiza el acceso a todo el mundo y está basada en principios que tienen que ver con el mérito y el esfuerzo, dos palabras que en nuestro sistema universitario se han perdido. No hay ningún problema en tener universidades con 200.000 alumnos, las hay muy buenas en el mundo, donde hay áreas que tienen investigación y otras no tanta, departamentos y carreras muy buenos, otros no tanto, se acomodan a las distintas necesidades. Todos sacan profesionales muy buenos. Hay médicos que salen de Harvard, médicos que salen de Berkeley y médicos que salen de Ohio State University. Todos tienen su lugar en el mercado, de la misma manera en que algunos jugadores juegan en Argentinos Juniors, otros en Boca y otros en el Barcelona. Cuando uno quiebra conceptualmente esa restricción hay varios problemas que empiezan a desaparecer en el sistema.
-Cortés Conde: Para sacar la palabra masiva, que tiene tantas connotaciones, lo que hay en las últimas décadas es un aumento enorme de la cobertura. Pero no hay un aumento del gasto por alumno. En ese índice, la Argentina está por debajo de Chile y de Brasil. ¿Cómo hacemos cuando tenemos menos recursos para resolver este problema? Si no les pagamos bien a los insumos, no vamos a tener una buena educación de calidad.
-Monseñor Alfredo Zecca: Un problema muy serio es que el Estado no termina de asumir su responsabilidad fundamental, que es obrar como regulador. Como universidad católica, yo voy a sostener siempre el principio de subsidiariedad. El Estado tiene que regular la opción por la educación, que tiene que ser personal. Por eso creo que el Estado debe subsidiar no solamente al sistema público, sino también al de gestión privada, que es pública. Pero yo percibo un problema: no acabamos de tener una política coherente. ¿Y que lo manifiesta? Yo creo que en la Argentina hay más universidades de las que podemos tener. Estoy seguro de eso. Mientras no sinceremos esa realidad y llamemos alegremente universidad a cualquier cosa, no vamos a resolver los problemas. Se permite el funcionamiento de universidades que no son definitivamente reconocidas. En el sector privado, sobre todo, los rectores de universidad se incorporan inmediatamente al Consejo de Rectores. Y yo veo que va creciendo el número y uno se pregunta realmente qué hay detrás de ciertas universidades. Hay variables que hay que sincerar. Otro problema serio es la cantidad de horas cátedras para tener un título universitario. Es una locura comparado con otros sistemas en el mundo. Comparto la idea de que la docencia y la investigación tienen que estar asociadas, aunque hay niveles. Tienen que tener sus nichos o sectores de investigación. En la UCA, que no es masiva pero tiene 20.000 alumnos, hay investigadores que miden el Barómetro de la Deuda Social. Otros grupos trabajan en el tema de la niñez, el cambio climático, biomedicina. Hice un acuerdo con el Conicet porque quiero tener la garantía de incorporar investigadores y que el Conicet, de alguna manera, ejerza un control. Como universidad privada es muy necesario, aunque difícil, tratar de incentivar las ciencias duras, que es lo que más cuesta. Un problema muy serio es cómo se financia la investigación.
-Cortés Conde: Parte de los problemas podrían resolverse con la creación de carreras cortas, como los colegios universitarios, para que la universidad pueda contar con más recursos para dedicar a la investigación y la docencia. Además, las universidades sufren hoy el costo de la heterogeneidad de los alumnos que llegan del secundario y la mala preparación. Parte del esfuerzo de la universidad se distrae en la nivelación de estos chicos, que no es función. Los recursos son siempre limitados
-Hallú: La Argentina tiene que mirar para adelante. Si uno cree que la educación es importante y que en la investigación está el desarrollo del futuro del país tiene que invertir los recursos. La educación requiere esfuerzo y ese sacrificio es invertir en educación, que dará el menor rédito político en el corto plazo. Yo me pregunto por qué hace 50 años Brasil estaba más atrás que nosotros y hoy estamos al revés. Porque Brasil, más allá de los accidentes políticos que ha tenido, apostó a la investigación y a la educación y hoy tienen los resultados. Es un esfuerzo continuado. Son decisiones políticas. Después uno podrá discutir si financiamos más a los privados, a los estatales, dónde se pone el esfuerzo. A veces se dice erróneamente vamos a priorizar a la educación primaria y secundaria, como si los docentes no se formaran en la educación superior. En los países más avanzados del mundo se forman en la universidad. No se entiende. No apoyamos a la universidad pero queremos mejorar la primaria y la secundaria.
-Zecca: Fíjese que tenemos 1700 institutos terciarios.
-Molina Pico: El gran esfuerzo hay que volcarlo, a través de carreras cortas, en los institutos terciarios no universitarios y dejar las carreras universitarias ligadas indisolublemente con la investigación al número que sea posible afrontar y que sea necesario para el país. Hoy se reciben por al 4500 médicos, bastante más que lo necesario y, a lo mejor, no se afronta un área imprescindible como la enfermería. La relación enfermero/médico es exactamente la inversa de la necesaria: en vez de 1 a 4 es 4 a 1. Es un mal dimensionamiento del esfuerzo.
-Cortés Conde: Hay cierta incapacidad de la sociedad en hacer reformas Hay un gran conservadurismo
-Scotto: Frente a estas distorsiones tendríamos que hacer un formidable esfuerzo de superación de los tabúes y prejuicios que rodean la reflexión sobre estas cuestiones.
A todos nos resulta sencillo decir cuáles son los objetivos y buenas ideas de lo que habría que hacer en educación superior y en todos los niveles. Pero luego, a la hora de traducir y reflejar estas ideas en transformaciones efectivas, cada quien con la responsabilidad que le toca, no nos ponemos a la altura de nuestros problemas, ni a la altura del conocimiento y las convicciones que tenemos sobre hacia dónde deberíamos ir. No tomamos en serio el asunto. Y nos corresponde a todos. No nos toca solo a los principales responsables del sistema, sino al país en su conjunto, porque la educación es una inversión social y un bien público. Hay una dinámica morosa de las instituciones educativas para revisar su currícula, su oferta académica, sus reglas de funcionamiento, su sistema de gestión, sus políticas de investigación. Está muy prejuiciado la cuestión, probablemente por una relación muy poco armónica y de escasa inteligencia entre los poderes públicos y el sistema universitario, con su tan importante tradición de autonomía. La reivindico porque no existe un sistema de educación superior serio si no se preserva esa dosis de autonomía para el diseño de las políticas académicas fundamentales. Pero eso no es en absoluto incompatible con un nivel de entendimiento y armonización con el sistema de políticas públicas, de mediano y de largo plazo.
-Nicolini: Antes de ir al tema del financiamiento -sin duda, con más plata se podría hacer más-, a mí me gusta más pensarlo con una actitud más autocrítica. En los países donde las universidades son respetadas es porque las universidades han conseguido ganarse se respeto. Es problema nuestro si los poderes políticos no mejoran el trato que la sociedad les da a las universidades. Es en los intelectuales donde vamos a encontrar la defensa de una estructuración de un sistema creíble para que la sociedad lo apoye económicamente, no dentro de las clases obreras, que tienen otras preocupaciones. Necesitamos más financiación. Pero me siento un poco incómodo. Hay una ley que propone un aumento sustantivo del presupuesto de educación sobre el PBI, ha habido esfuerzos en algunos momentos de los años 90 y en los últimos años de un aumento de recursos. Yo sería escéptico respecto del enorme impacto que tendría duplicar el presupuesto en educación. No tenemos un sistema permeable a poder recibir fondos y utilizarlos de manera eficiente y activa. Hasta que no entendamos que hay ciertos criterios de homogeneidad con los cuales no funciona ningún sistema universitario muy bueno en el mundo, va a ser difícil mejorar. Obviamente vamos a mejorar en el margen si multiplicamos por dos todos los salarios docentes, mejoraríamos un poquito el sistema de incentivos, pero si se hace de una manera muy homogénea y no hay una estructura de mérito, de dar a los que más se esfuerzan, los que más trabajan y más producen, y menos a los que menos producen, no creo que tengamos un impacto enorme.
-Cortés Conde: Ese era el tema que planteaba al principio con el tema de las evaluaciones. Así como pasa con los maestros, si todo depende de la antigüedad uno no puede esperar que haya muchos esfuerzos. Con estos encuentros, nosotros buscamos despertar en los intelectuales y educadores, entre los políticos y los gobernantes, la preocupación de este tema. Hay problemas de opciones. No podemos asegurar calidad de la educación con una ampliación de la cobertura y con los recursos actuales. Eso es contradictorio. Brasil, por ejemplo, ha mejorado muchísimo la calidad e invierte mucho más dinero por estudiante que la Argentina.
-Scotto: Pero la población universitaria brasileña es infinitamente menor al impacto que tiene en relación a la tasa de escolarización.
-Nicolini: La medición de gasto por estudiante también es un poquito tramposa. Es distinta la medición por graduado.
-Cortés Conde: Pero ahí estamos todavía muy mal. Tenemos una proporción muy baja de graduados.
-Hallú: El desgranamiento es un problema grave en el sistema universitario. Y no se resuelve solo con plata. El alumno llega, empieza y se va. Se va o lo echamos, como cada uno lo quiera ver. No es capaz de seguir y no lo podemos retener. La pregunta es qué atención le podemos dar a ese alumno, qué necesitamos para atenderlo. Uno debería tratar de que el que entre, pueda salir. Para eso hace falta trabajo. Y con estos alumnos a lo mejor el trabajo debe ser más personalizado.
-Cortés Conde: La universidad tiene objetivos de investigación, de docencia y, además, de nivelación de una masa muy heterogénea que viene muy mal preparada. Todos los recursos los tiene que dividir.
-Hallú: No se separan y no se dividen. El salario de los profesores no es la principal bandera de los requerimientos universitarios. Es cierto que deben mejorar. Lo que reclaman hoy las universidades es más para otras cosas que para el salario. Porque las universidades han quedado en un estado calamitoso. Las más nuevas han tenido menos tiempo para deteriorarse.
-Molina Pico: Yo enlazo el problema de los alumnos que se pierden en el sistema con la pregunta de si todos deberían aspirar a las mismas carreras. El primer análisis social es que un número importante de jóvenes debe prepararse para otro tipo de carreras que no sean las clásicas.
-Scotto: En eso estamos en deuda. Hemos hecho muy poco para reorientar la matrícula.
-Molina Pico: Ante el esfuerzo que demandan los 300.000 alumnos de la UBA, a lo mejor 100.000 no estén orientados y necesitados de una carrera universitaria.
-Cortés Conde: No se les da otra opción. Hay una visión legítima y social de seguir más allá del secundario. Lo que no implica que todos estén dispuestos a hacer los sacrificios de una carrera de cinco años. La sociedad no les ha dado a ese grupo social una opción distinta y más realista, y ha gastado una cantidad enorme de recursos para meterlos en la universidad, donde se frustra el propio estudiante y los profesores. No es lo mismo enseñar a estudiantes interesados que a estudiantes no interesados. Además, se le pide que en los primeros años vuelvan a subsanar las faltas de la enseñanza secundaria. Una universidad privada debió poner más ayudantes de matemática de primer año por los aplazos y la mala formación, y así la universidad se convierte en colegio secundario. Y eso significa recursos.
-Scotto: Hay instrumentos que han sido pensados y puestos en funcionamiento a partir de la ley de educación superior, que esperamos sean mejorados en la futura norma, y son los mecanismos de articulación entre los sistemas. Los universitarios tenemos que hacer una contribución directa en mejorar la calidad de la formación de los profesores de la enseñanza media, actualizar los conocimientos de los que disponen, aggiornarlos en las estrategias pedagógicas más adecuadas, porque si no nos vamos a seguir quejando y vamos a seguir recibiendo alumnos en esas condiciones, como si no fuera un asunto nuestro.
-Molina Pico: Nosotros, en ese aspecto, armamos un programa y tuvimos buenos resultados en distintos llamados de ingreso. Pusimos al frente de la sección Ingreso a una profesora que fue durante 17 años directora de un colegio secundario, para que hablara el mismo lenguaje. Después montamos talleres y clínicas de física, química y matemáticas, orientados a los profesores de los colegios con los que habitualmente trabajamos. Lo aplicamos también en Comodoro Rivadavia y creemos que algo hemos mejorado. Pero es un esfuerzo individual que no soluciona todo orgánicamente. Pero es un ejemplo.
-Hallú: Es un parche temporario. Si uno quiere tener más investigadores y docentes no le queda otra que ir a buscarlos donde están. Y eso requiere recursos. Por otra parte, una gran deuda de las universidades son las carreras cortas. Los alumnos que siguieron dos o tres años una carrera deberían salir con alguna formación y no abandonados a la nada como aquel que nunca entró. Debería haber salidas cortas. Y hacer un esfuerzo por detectar entre los docentes a los que tienen capacidad para que se destaquen como buenos investigadores.
-Zecca: Es un problema del sistema total. Con toda sinceridad, no creo que la universidad sea para todo el mundo. Todo el mundo no puede ir a la universidad. Tiene que demostrar que tiene cabeza. ¿Cómo no existe en la Argentina un bachillerato preparatorio, o una prueba nacional, como existe en Chile, en Alemania? No puede ser que uno tenga que hacer todo el esfuerzo que hace para acompañar a un chico que viene con una mala base del secundario. Nosotros lo hacemos en la UCA, pero no corresponde. ¿Cómo se hace para mejorar el secundario? ¿Quién toma la decisión política de cerrar toda esa cantidad de boliches que llamamos institutos terciarios? Algunos tienen una calidad espantosa y lo digo con fundamento, porque nosotros tenemos articulación con algunos. Uno le dice al instituto terciario que quiere articular con la universidad: "Vamos a hacer un camino juntos: usted procure levantar su nivel como terciario y va a articular conmigo para poder hacer una licenciatura. Si no, no". Hay alegremente universidades que articulan de cualquier modo. Porque hay un poco de todo en la cancha. Entre los jugadores, entre los referees... se abren alegremente subsedes. Es un planteo global que no se arregla con plata si no planteando los problemas con sinceridad, tomando las decisiones que haya que tomar. Comprendo que traería muchas consecuencias, pero no podemos seguir viviendo en un sistema que ya hemos comprobado que no funciona.
-Cortés Conde: El sistema funciona. Pero para avanzar sobre la calidad: ¿cuáles son los procedimientos e incentivos más apropiados para los profesores?
-Zecca: Respecto de la evaluación, he comenzado a instaurar pequeños tribunales para la selección de los docentes. Invito a que la gente se postule e intervengan varias instancias en el proceso de designación de los profesores. Tenemos políticas de estimulación a la investigación. Si hacemos un esfuerzo por seleccionar, controlar y evaluar la calidad, los resultados mejorarán. A mí me cuesta hacer entender que la remuneración va ligada a la realidad de lo que la persona produce y puede conseguir. Si le puedo pagar un determinado nivel sueldo a un profesor de filosofía, fuera de la universidad él no va a ganar más. Y si quiero tener un buen economista y no estoy dispuesto a pagarle un determinado sueldo, no lo voy a conseguir, porque en el mercado tiene otras opciones. Hay que remunerar bien a los profesores y tratar de tener un núcleo importante de profesores con dedicación a tiempo completo. Un camino concreto para transitar es trabajar en conjunto con la industria, las empresas, organizaciones, los diversos sectores de la sociedad, que son los que tienen que dar vida a la sociedad del conocimiento. No somos los únicos responsables.
-Cortés Conde: Pero sabiendo las limitaciones, podríamos ayudar no poniendo objetivos imposibles y contradictorios. Si el Conicet tuviera más recursos y se ampliaran sus programas de apoyo, los problemas se podrían superar.
-Scotto: La calidad es un tema esencial cuando se trata del sistema educativo. Es tanto los niveles de calidad que exige la formación de graduados que salen de las universidades para ejercer su profesión, como del académico que continuará en el sistema universitario como investigador y docente. Yo no confundiría las herramientas y estrategias institucionales que el sistema de educación superior debe tener, y que por suerte ya tiene y debe mejorar (como son básicamente los mecanismos para acreditar títulos y evaluar los programas y la propia institución, todo aquello que conforma la cultura de la evaluación), con políticas de estímulos que pueden ayudar, a condición que no introduzcamos lógicas distorsivas, como son las del mercado y la mercancía. Nosotros no estamos formando con los dineros públicos solamente egresados para el mercado de trabajo. Estamos formando también ciudadanos para un país que quiere ser soberano, que quiere ser independiente quiere decidir su destino. Debemos alfabetizar y ciudadanizar más y no menos. Yo lo relaciono con la creciente demanda de educación superior en toda América latina, que aún está lejos de las proporciones deseables para el país. Corrigiendo las cosas que se han mencionado, que no diversificamos la oferta de carreras, que no hacemos trayectos cortos, que no reorientamos la matrícula con información oportuna y adecuada, deberíamos seguir defendiendo un nivel de mayor cobertura en la educación superior. No en la universidad, sino en el sistema de educación superior. Porque en la sociedad del conocimiento sostener la tesis de que muy poca gente, la que tiene méritos innatos para estudiar carreras de punta, puede acceder al sistema de educación superior, es condenar al país y a su población al fracaso total, al analfabetismo científico. Una persona que carece de formación básica en lengua, en matemática, en historia, es una persona esclavizada. No es interesante para un país defender ese modelo de ciudadano.
-Molina Pico: La formación del ciudadano es básica y fundamental en todos los niveles.
-Cortés Conde: El secundario ha tenido la crisis mayor y la universidad empieza a suplantar algunas cosas. El problema del desgranamiento requiere un montón de esfuerzos, pero no es la misión inicial de la universidad. ¿El sistema actual de financiamiento, con recursos a la oferta y ano a la demanda, es viable o hay que cambiarlo?
-Molina Pico: El ITBA tiene en una ecuación presupuestaria y el componente básico es la matrícula de los alumnos. Pero establecimos cuatro ejes de investigación porque es imposible hacer frente a todo. En la carrera de ingeniería en petróleo, por ejemplo, no hacemos investigación mecánica práctica, sino simulaciones con computadoras. Para las líneas clásicas en mecánica, en electrónica, en informática, hemos resuelto que el 5 % del presupuesto va a investigación. Y hemos aceptado que pedir dinero no es una cosa pecaminosa. Hoy el 10 % del presupuesto está solventado por donaciones, otro 10 % por prestaciones técnicas a empresas utilizando el staff de profesores, el 70 % cubierto por las matrículas de grado y 10 % por el posgrado.
-Nicolini: El arancelamiento no es el tema central. No hay que inventar la rueda. Hay muchos sistemas universitarios muy buenos que funcionan subsidiando la oferta. Las pocas experiencias que se han visto de subsidiar la demanda en la enseñanza secundaria no han sido evaluados como rotundamente exitosos. Hay ahí una decisión de cómo uno lo financia, si es con impuestos o no. Es una decisión financiera. Si un Estado tiene la capacidad de financiarlo con los impuestos está perfectamente bien. No creo que ese sea un tema fundamental. Obviamente, desde la universidad privada entendemos perfectamente cuáles son las reglas de juego y las jugamos de esta manera. Y nos parece bien que sea así. El reto que tenemos que conseguir es la manera de buscar soluciones desde adentro y no desde afuera. Comprometer al sector productivo a que colabore con las universidades. Si nosotros no somos capaces de convencer a las empresas, cuando estamos generando ingenieros industriales, economistas empresariales o abogados a los estudios, que nosotros somos una herramienta útil, es una medida de evaluación que el mercado nos está poniendo. Al final del día, todo va por la calidad. Tengo una visión muy distinta, más allá de que formalmente la Coneau tiene algunos mecanismos que no han sido muy útiles. Algunas universidades privadas han conseguido pasar a través de estos filtros con poco esfuerzo y sin ningún impacto directo sobre la calidad. Hemos ido para atrás. Hay un miedo a la evaluación. Se han eliminado las pruebas censales en el último año del secundario. Hay una enorme resistencia de medir calidad de una manera seria. La única manera seria es con evaluaciones externas. De nuevo, no hay que inventar la rueda. Está todo hecho y así es como lo hacemos. El problema con la investigación que no es muy aplicada es que no tiene mercado. Y la única manera de medirla es con evaluación de pares.
-Scotto: El sistema público universitario tiene montones de herramientas de evaluación de calidad que subsidia con comisiones y evaluadores internos y externos, el sistema de incentivos...
-Nicolini: Hay apoyos de la Secretaría de Ciencia y Técnica que están bien evaluados y aportan a la investigación. En un momento hubo en la universidad pública un esquema de incentivos. Pero a veces lo pagaban y a veces no.
-Hallú: Sí, se paga.
-Nicolini: Pero son esfuerzos puntuales.
-Scotto: En general hay mucha más evaluación en las universidades públicas que privadas.
-Nicolini: Depende qué privadas.
-Scotto: Sí, estoy generalizando. También depende cuál universidad pública.
-Hallú: Hay un aspecto del financiamiento para analizar. Se impulsó una ley para garantizar una inversión en educación equivalente al 6 % del PBI, pero se dejó afuera a las universidades. Una de las propuestas que enviamos para el proyecto de la nueva ley de educación superior es que el financiamiento esté ligado a algo. Con el mismo razonamiento, si se fijó el 6 % del PBI para las escuelas primarias y secundarias, sería ilógico dejar a las universidades ligadas al azar. En cuanto al arancelamiento, la educación es como la salud: el Estado debe proveerla. Debe conseguir los fondos para otorgarla. Muchas veces los que declaman el arancelamiento es porque no tienen que pagar. Esto es así. Además, si todas las universidades tenemos recursos buenos, sólidos, formados, ¿por qué las empresas no recurren mucho más a solicitarles a las universidades que trabajen para ellas en cosas que en otros países es común? No es un mecanismo habitual que haya donaciones. Los empresarios deberían ver como algo normal recurrir a las universidades.
-Cortés Conde: Hay un problema de cultura. Está la imagen de que la educación es gratis. Y la educación es un bien público pero no gratuito, porque es carísimo. Esa visión no la tienen las empresas ni la sociedad en su conjunto. Tener investigadores, profesores full time en cualquier lugar del mundo es carísimo. Hay una devaluación de lo que es el valor y el esfuerzo en la educación. El conocimiento tampoco es gratuito. Requiere esfuerzo y es traumático.
-Zecca: Me parece importante la formación de ciudadanía. La Universidad Católica Argentina tiene que ser las tres cosas que dice y lo más sustantivo es lo primero: ser universidad. Y no hay universidad si no hay investigación seria, evaluación, control de calidad. Segundo, tiene que ser Católica, dar una cosmovisión católica, lo que presenta un desafío sobre cómo integrar la fe y el saber. Y tiene que ser Argentina. Y ser argentina significa que tiene que hacerse cargo de los problemas del país, en todos los sentidos. Tiene que hacerse cargo en el nivel de investigar los problemas reales y abriéndose al mundo de la extensión de los servicios. Es muy importante porque es la inserción. No tenemos entre los estudiantes y graduados la cultura de devolver los préstamos de honor. El 25 % de mis alumnos recibe algún tipo de beneficio: beca total, parcial, préstamos. Pro no hay una cultura de devolver. En los países asiáticos las familias invierten muchísimo para que su hijo vaya a la universidad. Acá nadie le da valor a nada. La gente no entiende que si su universidad es mejor, su título vale más.
-Cortés Conde: Los graduados de Harvard pagan toda la vida para que el título que obtuvieron mantenga siempre la misma calidad.
-Nicolini: Hay que hacer un seguimiento y concientización de lo que todo eso implica durante la carrera. Sería creativo hacer, aunque sea de manera experimental, es hacer una campaña de graduados. Yo soy producto de la universidad pública, orgulloso, y después hice el doctorado en una universidad privada, que cuatro veces por año me manda el requerimiento para que aporte algo. Si me hubiera llegado de la Universidad Nacional de Tucumán, donde yo estudié seguramente hubiera mandado un sobre. No vale hacerlo yo solo. Pero estoy pensando, cuando deje la actual gestión, crear un club de graduados en la universidad donde yo estudie, para que al menos puedan comprar un proyector, un cañón para dar clases con power point.
-Molina Pico: En la Argentina no hay cultura de la camiseta de la universidad donde uno estudió. Hicimos un estudio con los más de 5000 graduados del ITBA, que tiene 50 años y analizamos casos como el de la Universidad de San Andrés, donde sí hay una identificación de los graduados. Y el secreto está en el contacto mantenido en el tiempo.
-Cortés Conde: Para resumir el tema del financiamiento, es importante un cambio en la cultura para influenciar en las empresas, para que paguen los servicios que la universidad les está dando, porque hay un pago que no se hace. Si planteamos que la educación es un bien público, repito que no es gratuita, si no resolvemos el problema del financiamiento y al mismo tiempo se amplía la demanda y no tenemos recursos, habrá una caída de la calidad. Y si tenemos una caída de la calidad pasa algo muy grave en la sociedad argentina: aquellas universidades que tienen posibilidades de acceder a financiamiento van a tener educación de mejor calidad que las otras. Y, entonces, la brecha de conocimientos entre los sectores de más altos ingresos y los de más bajos ingresos se va a ampliar. Ese es el problema más serio que enfrentamos.
-Scotto: En algunas áreas estratégicas que son responsabilidad prioritaria del Estado venimos de políticas de retroceso, de desfinanciamiento e incluso vaciamiento. El sistema universitario en particular sufrió un cimbronazo, en medio de la crisis que afectó a todo el país, en el que se impuso un discurso del arancelamiento, de la educación como una mercancía, que se debe adecuar lisa y llanamente a la demanda del mercado laboral. Y estamos saliendo de eso. Hay un proceso de recuperación sostenida, como lo muestran los indicadores presupuestarios, que hay que acompañar con esfuerzos de recuperación de la calidad y fortalecimiento del sistema.
-Molina Pico: Concuerdo en que no hay que responder exclusivamente al mercado, porque hay una necesidad de información del ciudadano. Pero en el tema del arancelamiento no sería tan categórico. Porque las universidades nacionales hasta 1951 eran aranceladas. Yo tenía libreta de pago. Una de las modalidades que nosotros aplicamos en el ITBA es el de las "cátedras fulanito", en la cual los costos relacionados con el matenimiento de una cátedra, básicamente un profesor full time más un ayudante por año, deben ser mantenidos por tres o cuatro años. Llegamos a un acuerdo con una empresa para desarrollar un programa de investigación a tres años, en el que nos cubren un investigador principal, la instalación del laboratorio, etc. Se armó una línea de investigación, inicialmente por tres años y luego ampliada a seis, con el concepto de cátedra abonado por ellos. Es un esquema que puede ser útil. Lo hemos replicando en el área de informática con las empresas relacionadas.
-Scotto: En Córdoba se mantiene la figura de la contribución voluntaria. En muchas facultades, buena parte de los gastos para insumos, todos vinculados con los alumnos como lo exige la regulación de la contribución, se cubren con ese ingreso. Es alta la proporción de alumnos que aporta, porque no es que el chico se acerca voluntariamente a pagar sino que debe demostrar que no está en condiciones para eximirse del pago.
La Nación, 28/07/2008
Sección: Ciencia/Salud Página 10.
En crisis
Faltan en el país 90.000 enfermeros
Una investigación de la Universidad de Buenos Aires revela que, mientras hay muchos médicos, uno de los principales problemas del sistema sanitario local es que faltan alrededor de 90.000 enfermeros. La evaluación fue divulgada por la agencia DYN y surge de estudios elaborados con vistas al XI Congreso Argentino de Salud, programado para el 18 y el 19 de septiembre próximo en el Sheraton Salta Hotel. "Desarrollar la enfermería, tanto para hombres como para mujeres, es una de las claves de cualquier modelo exitoso de atención de la salud", subraya el informe, según un comunicado difundido hoy por la Asociación Civil de Actividades Médicas Integradas (Acami). En el país, hay un auxiliar sanitario cada cuatro médicos, según informes de la carrera de Enfermería de la UBA, cuando el Banco Mundial recomienda una proporción inversa.
La casa de estudios especificó que hay "83.000 profesionales" en la Argentina, mientras que Capital Federal "tiene 6000 cargos sin cubrir y se necesitan 4000 en los hospitales bonaerenses -según datos del Observatorio de Recursos Humanos de la provincia de Buenos Aires consignados en un comunicado-. Sólo egresan 1000 licenciados en enfermería por año, cada uno de los cuales recibe en promedio un sueldo de 1500 pesos, y alrededor de 5000 médicos se suman anualmente al mercado de trabajo", destaca la UBA.
En el país, el 85 por ciento de los enfermeros son mujeres.
La Nación, 28/07/2008
Sección: Información General. Página 13.
Un viaje para sumar compromiso y apostar al cambio y a la esperanza
Tres voluntarios de Red Solidaria viajarán para difundir su mensaje en el interior
Por Cynthia Palacios . De la Redacción de LA NACION
Tiene 24 años y una enorme confianza en que su generación pueda protagonizar el cambio que se necesita. Tanta confianza, que su optimismo es contagioso. Y precisamente para entusiasmar a otros, el director de la Red Solidaria, Manuel Lozano, emprendió anteayer un viaje por el mapa argentino, que intenta comprometer a muchos más con su esperanza.
Junto con Malena Proner, de 51 años, y Martín Cagnola, de 25, Manuel intentará que la respuesta de los jóvenes sea la que haga la diferencia. Se fueron a dar charlas en una docena de ciudades del interior con tres grandes ejes: continuar con la construcción del mapa del hambre; fomentar la cultura solidaria y crear nuevas redes solidarias, y fortalecer la campaña de seguridad vial que la Red Solidaria lleva adelante junto con los Padres y Familiares de la Tragedia de Santa Fe.
Manuel es abogado; Malena es directora de educación especial en una escuela, y Martín es maestro. Los une una fuerte apuesta por los jóvenes. "La idea surgió hace unos meses, viendo que las redes solidarias del interior estaban creciendo muchísimo -recuerda Manuel. Teníamos ganas de replicar en muchas otras ciudades esto que ya sucede en otras 40. Queremos fortalecer las que ya existen y crear nuevas."
Su objetivo es contar con una red solidaria en cada provincia. Como el Norte era la zona más floja, hacia allí emprendieron el viaje que recorrerá ciudades de Córdoba, Tucumán, Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza y San Luis. Vuelven el 10 de agosto.
"Como vamos a conocer estos lugares y dar charlas para que los jóvenes se involucren, se nos ocurrió seguir con el mapa del hambre y hacer un diagnóstico de las zonas visitadas para dar una respuesta cuando volvamos a Buenos Aires", cuenta Manuel.
Este proyecto es realizado junto con el Centro de Desarrollo Comunitario (de la Facultad de Veterinaria de la UBA) e intenta acercarse a la realidad de la pobreza, no de las estadísticas, sino desde cada persona, desde cada familia que no tiene su comida diaria asegurada, e incluye a los que están colaborando con los más postergados. El mapa presenta la realidad de 480 lugares de la Argentina donde se combate el hambre, para darla a conocer mediante las nuevas tecnologías para que el resto de la comunidad pueda interactuar.
Las características que distinguen este proyecto son que el diseño se estructura a partir de cada necesidad, no de estadísticas o porcentajes. Es un mapa interactivo porque informa y ofrece al lector los caminos que puede tomar para modificar esas vidas. "Está pensado para transformar la realidad", señala Manuel.
Uno de los grandes objetivos del mapa del hambre es la búsqueda de la visibilidad. "Los que tienen hambre son invisibles en nuestra vida cotidiana, y esto los condena a la marginación y a las sombras. El primer aporte que se requiere es que se los busque, se los mire, se les preste atención", agrega el director. "No requiere nuestro aporte económico; requiere nuestro compromiso", invita.
Porque está claro que el cambio del que habla Manuel es una profunda transformación social. Manuel busca una verdadera cultura solidaria. Sabe que están dadas las condiciones para que se logre. "Acabo de cumplir 24 años y creo que mi generación es la responsable de generar un cambio. Tengo la suerte de comprobar que va a ser así", se entusiasma.
Para comunicarse con ellos: 4796-3923 o redsolidaria@ssdnet.com.ar.
Otra de las propuestas del viaje es plantear el tema de la seguridad vial. El 3 de mayo, los familiares y amigos de las víctimas de la tragedia de Santa Fe y Red Solidaria, junto con los artistas Luis Alberto Spinetta, Ricardo Mollo, Gastón y Nicolás Pauls, y cientos de voluntarios de todo el país, lanzaron una cadena de compromiso para terminar con las muertes evitables por accidentes de tránsito.
La intención es crear una cadena en que cada uno asuma el compromiso personal de conducir a conciencia, para terminar, de esta forma, con las muertes evitables y comenzar a valorar la vida. "León Gieco, Javier Malosetti, Ricardo Mollo y Luis Alberto Spinetta repetirán el recital del año pasado el próximo 8 de octubre", adelantó.
"También sumamos un video sobre la problemática de la violencia haciendo hincapié en la importancia de la denuncia. Como este viaje lo costeamos de nuestro bolsillo, lo exprimimos al máximo -dice, y se ríe-. Logramos que Repsol YPF nos pagara parte del combustible. Aprovechamos las vacaciones de invierno y estamos felices de hacerlo."
Crítica, 28/07/2008
Sección: Sociedad.
Cuatro estudiantes argentinos premiados en las olimpíadas de biología
Las jóvenes promesas de la ciencia
Son alumnos de colegios secundarios de Buenos Aires, Misiones y Bahía Blanca. Compitieron con 200 chicos de 55 países y ganaron medallas de plata y bronce durante el certamen, que se celebró en India.
Aún no se sabe si Emanuel Ginóbili o José Meolans obtendrán una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, pero sí que la Argentina se alzó con cuatro medallas de plata y bronce en la XIX Olimpíada Internacional de Biología, que se celebró entre el 13 y el 20 de julio pasado, en Mumbai, República de India.
El suceso ocurre en el mismo año en que el Ministerio de Educación de la Nación intenta dar impulso a la materia al declarar al 2008 como Año de Enseñanza de las Ciencias. Cuatro alumnos de distintas provincias volvieron al país con el premio en sus manos.
El concurso, que fue organizado por la Facultad de Ciencias Exactas Físico-Químicas y Naturales de la Universidad Nacional de Río Cuarto, con el apoyo del Ministerio de Educación de la Nación, llevó a Martín Paleico y Nicolás Fulginiti, del Colegio Nacional de Buenos Aires; Facundo Chrestia, de la Escuela de Agricultura y Ganadería de Bahía Blanca, y Leandro Zappani, del Bachillerato Polivalente Nº 40 de Santa Rita, provincia de Misiones, a que compitan con 200 estudiantes de 55 países.
Sin embargo, los chicos no estuvieron solos. Los ayudaron tres profesoras que no los dejaron ni a sol ni a sombra: Gladys Mori, María Isabel Ortiz y Herminda Reinoso.
Los cuatro estudiantes fueron seleccionados para integrar la delegación después de haber obtenido los mejores puntajes en la XVIII Olimpíada Nacional de Biología, que se desarrolló en octubre de 2007 en Río Cuarto, Córdoba.
"Si querés participar, primero te anotás en el intercolegial de tu escuela y después, si tenés suerte, pasás a la Olimpíada Nacional", cuenta Facundo Chrestia, que tiene 17 años, desde su casa de Bahía Blanca. "Nosotros, en ese concurso, quedamos seleccionados entre 20 alumnos y después tenés que pasar tres pruebas para ver si quedaste preseleccionado. Si quedás, vas a la Olimpíada Internacional", dice el chico.
Facundo describe de esa manera su paso por los exámenes, en los que finalmente quedó seleccionado para viajar a la India, previo entrenamiento en Río Cuarto, durante una semana al mes en la que debía viajar a la provincia cordobesa desde el sur de Buenos Aires para estudiar libros de fisiología y anatomía de las plantas, el cuerpo humano o los animales.
"A mí me gusta la biología desde hace un montón, porque siempre pensé que me gustaría trabajar en el campo y no en una oficina, por eso entré en esta escuela que está especializada en agricultura y ahí me dieron la oportunidad de anotarme en el concurso", dice Facundo.
Su compañero de Olimpíadas, Nicolás Fulginiti, dice que cuando ganó las Nacionales no se lo esperaba y que sólo se anotó "por curiosidad", porque siempre le gustó la biología por encima de todas las materias. "Y ya ves -dice-, llegué a viajar."
El estudiante, que también tiene 17 años, dijo que los exámenes en Mumbai fueron "bastante buenos" y que, además, como estudia árabe se trajo el mail de una alumna de Kuwait que también participó y con quien ahora chatea. "Fue muy raro, porque es un país muy distinto, pero yo la pasé genial", recuerda ahora Facundo, quien asegura que "la prueba era muy larga y muy difícil", pero que ahora tiene amigos en Lituania, México, España y Nueva Zelanda.
La Capital (Rosario), 28/07/2008
Pablo Domenichini, nuevo presidente de la FUA.
"La Universidad no se mejora sin discutir el presupuesto"
Los debates por la nueva ley de educación superior y la mejora en el acceso y la permanencia de los jóvenes en la Universidad son los ejes que anticipa para los próximos meses el flamante presidente de la Federación Universitaria Argentina (FUA), Pablo Domenichini.
Perteneciente a la agrupación radical Franja Morada, Domenichini estudia ingeniería industrial en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) y fue elegido el fin de semana pasado para conducir los destinos del movimiento estudiantil universitario hasta el 2010.
-¿Sobre qué temas se propone avanzar la FUA?
-En principio hay algunos ejes principales que trataremos en este segundo semestre del año. Seguramente la premisa principal será el debate sobre la nueva ley de educación superior, que el gobierno ha anunciado durante todo el año que se iba a abrir. Además de que estaba dispuesto a derogar la ley de la década del 90, que a nuestro criterio fue sancionada de espaldas de la comunidad universitaria. Es un pedido histórico del movimiento estudiantil y vemos como positivo proponernos su derogación. Vamos a trabajar muchísimo para generar los debates necesarios que lleven al consenso de todos los actores de la comunidad y generar así una ley que esté de acuerdo con una Universidad reformista, que garantice a la educación superior como un bien social, la autonomía, la gratuidad y la calidad de la universidad argentina. El movimiento estudiantil, como el actor más dinámico de la comunidad universitaria, debe generar sus propios debates, pero el Ministerio de Educación debe ser claro sobre cuál es el proyecto que visualizan o tienen pensado para debatir sobre la realidad.
-Desde el ministerio hablan del concepto de autonomía responsable. ¿Coinciden con esta visión?
-Creemos que no existe el concepto de autonomía responsable. Las Universidades hacen uso de su autonomía obviamente de manera responsable, porque eso está garantizado en el mismo funcionamiento y en la toma de decisión de sus órganos de cogobierno. Es una equivocación de parte del Ejecutivo nacional plantear la autonomía responsable en contraposición a la Universidad de espaldas a la sociedad. Nosotros estamos seguros que la Universidad debe relacionarse con la sociedad, pero a través de la extensión y de la investigación en función social, para tratar de transformar la realidad y tener el espíritu critico necesario para dar las soluciones a los problemas estructurales. En ese debate de la ley y la autonomía se debe entrar en la discusión sobre el presupuesto universitario. Por más que el marco normativo que las rija sea el mejor, no hay manera de mejorar el funcionamiento universitario si no se discute al mismo tiempo el presupuesto.
-¿Cómo se puede mejorar el acceso y la permanencia?
-Desde la FUA proponemos un programa de inclusión estudiantil, que busca garantizar a todos los alumnos, sin diferencias socioeconómicas, el ingreso a la Universidad y la posibilidad de adquirir los conocimientos. Se trata del aumento, tanto en el monto como en la cantidad, de las becas nacionales, en la creación de comedores, planes de viviendas universitarias y el medio boleto. Un plan integral que atienda tanto el acceso como la permanencia.
-Algunos proyectos piden incluir en las currículas un servicio social obligatorio.
-Sí, hay sistemas universitarios latinoamericanos que los tienen, como Venezuela y México. Creemos que los estudiantes de por sí son solidarios y debemos tener una responsabilidad social. Habría que debatir en qué marco se aplica y ligarlo al propio concepto de autonomía, que la Universidad pueda definir cómo termina trasladando esa solidaridad y voluntad de los estudiantes a la sociedad. Pero obviamente estamos a favor que los estudiantes, de alguna manera, podamos devolverle a la sociedad en forma directa la posibilidad estar en una Universidad pública.
Página 12, 28/07/2008
Sección: El País.
ENTREVISTA A JUAN CARLOS TEDESCO, MINISTRO DE EDUCACION
"Vamos a debatir una nueva escuela secundaria"
Mientras busca iniciar una reforma de la escuela media, Tedesco dice que la prioridad es mejorar la calidad educativa y bajar la deserción. Aspira a que este año se consensúe una ley universitaria.
Por Nora Veiras
El eterno conflicto con los ruralistas se calmó y el ministro de Educación, Juan Carlos Tedesco, espera que los medios renueven la agenda para que los temas de su cartera ocupen un lugar. Dice que la calidad educativa es una de las prioridades. El desafío es alcanzarla al tiempo que trata de que 6 millones de personas de entre 15 y 45 años terminen el secundario y que unos 90 mil adolescentes que año a año dejan colgadas materias en el último tramo de la escuela media se reciban. Confía en que la nueva Ley de Educación Superior sea sancionada este año "con máximo consenso" y advierte que la paritaria nacional "no tiene en agenda" un aumento salarial. Como pedagogo, uno de los ministros no peronistas del gabinete de CFK dice que uno de los nuevos desafíos de la escuela es la relación de los jóvenes con el uso de las tecnologías para propagar sus propios actos de indisciplina. Anuncia que este semestre se destinará a debatir la transformación del secundario.
-Estos meses de gestión estuvieron signados por el conflicto rural. Como miembro del gabinete nacional y como pedagogo, ¿qué lección aprendió?
-No soy yo el más indicado para analizar el conflicto con el campo desde su especificidad, aunque obviamente deja enseñanzas a todo el mundo. Quizá lo más impactante es cómo todos los problemas de la agenda educativa no fueron considerados públicamente. Estos meses hemos hecho muchas cosas importantes que no han tenido ninguna atención o muy poca: se aprobaron los lineamientos nacionales de la educación sexual, se lanzó el Plan Fines (de finalización de escuela secundaria para jóvenes y adultos), la licitación para la construcción de 150 escuelas, el programa de mejoramiento de enseñanza de las ciencias, el plan de lectura, y puedo seguir. La única noticia de educación que aparecía cada vez que el conflicto del campo disminuía era el tema de la violencia en las escuelas. La verdad que es difícil gestionar con una construcción de opinión pública y de comunicación de esas características. Dicho esto, el conflicto del campo deja también como aprendizaje de adultos esta idea de que es posible cortar rutas sin que nadie sea sancionado, que se discute muchas veces sin conocimiento. En sentido positivo hemos visto un muy buen debate en el Congreso como hacía años no se veía, eso también es educación ciudadana. También es importante advertir que hoy los conflictos sobre los que un ciudadano tiene que participar y decidir exigen muy buen manejo de conocimientos científicos, técnicos y valores éticos: el tema medioambiental, el conflicto en el campo, los temas de la salud, están demandando a la ciudadanía mayores niveles de reflexión, capacidad de análisis, es muy bueno como experiencia.
-¿El rol del Ministerio de Educación debe estar contemplado en una nueva Ley de Radiodifusión?
-Sí, lo estuvo siempre. Me parece que el tema de la ley será tratado como corresponde. Lo que me preocupa es el papel de los medios en los procesos educativos de la población. En ese aspecto tenemos que actuar proactivamente, por eso el canal Encuentro, por eso el programa de Escuela y Medios. Son acciones del Ministerio de Educación que muestran que es posible hacer una televisión pública educativa de muy buena calidad y que es posible educar a los alumnos en el uso de los medios. Lo que necesitamos con respecto a los medios es tener una demanda más calificada, una población que demande información y televisión de mejor calidad, que no se someta pasivamente a la manipulación que pueda haber del lado de los medios.
-En cuanto a los temas de violencia, resulta novedoso que a los chicos les interese la difusión de la indisciplina a pesar de la sanción que puedan recibir...
-Primero, es un fenómeno inédito y propio de esta época de uso, expansión y renovación de los medios de comunicación, unidos a las tecnologías de la información. Antes, cuando un chico cometía alguna falta no quería que se enterara nadie, ahora más bien la comete para que todo el mundo se entere. Los chicos están probando cuándo les ponen el límite y la verdad es que esto indica que hay muchos límites que empiezan a ser sobrepasados y que se debería intervenir más prematuramente. El otro tema es el papel de los medios en la cultura juvenil, que es un hecho nuevo, que debe ser estudiado, analizado. Es un hecho mundial, no es un problema argentino. Uno de los últimos números de Le Nouvel Observateur está dedicado a incidentes de este tipo en Francia. Tenemos que ver cómo el medio pasa a ser parte del problema. Esto afecta también la responsabilidad que los medios tienen que tener: si un chico filma y lo cuelga en Internet y el medio lo difunde, estamos haciéndole el juego a la indisciplina que el chico plantea. Es un fenómeno nuevo que interpela nuestro conocimiento profesional, técnico, y sobre lo cual no tenemos respuesta. Los investigadores, psicólogos, pedagogos, responsables de medios de comunicación deberían empezar a tomarlo como objeto de investigación y darnos elementos a quienes debemos tomar decisiones.
-En estos casos, ¿qué papel le asigna a la sanción?
-Nuestra función es educar, no es sancionar por sancionar. Algunos dicen que frente a esto que hay que echar al alumno: habrá que cambiarlo de escuela, buscar el lugar más adecuado, pero nuestro trabajo es educar.
-El gobierno porteño de Mauricio Macri presentó una denuncia penal por la toma del colegio Mariano Acosta. ¿Cómo analiza esa judicialización de la protesta estudiantil?
-No me atrevería a juzgar la actitud del gobierno de la ciudad. Lo que me parece es que estas estrategias de ocupación, toma de colegios, cortes de calle no son conductas que debamos estimular ni permitir. Son menores de edad y, además, la toma del colegio no es una metodología que permita avanzar en la solución del problema. Ahora, si hay que judicializarlo o no es otra cuestión. Tenemos que actuar educativamente, estamos ante chicos, son alumnos, ese mismo diálogo, ese mismo conflicto forma parte del proceso educativo. Eso tiene que ver con nuestra cultura. Acá todo el mundo ocupa, corta las calles, apela al método de la ruptura del diálogo inmediatamente. Hay que convocar a los chicos y también a los padres, que entiendan que sus hijos están para ser educados. Ellos también tienen que colaborar en esa tarea sin negar la justicia o no del reclamo.
-Educación sexual, adicciones, cuestiones de género, nuevos valores hacen a los temas que tienen que incorporar los docentes además de los saberes específicos. ¿Cómo se los prepara para esa complejidad?
-Por un lado, estamos trabajando en la formación inicial de los docentes incorporando estos temas. Para los docentes que ya están en servicio, la vía que estamos ensayando es la del trabajo en equipo y la de la responsabilidad institucional, colectiva, frente a estos nuevos desafíos. Estos temas no interpelan al docente individualmente ni en su trabajo en el aula. La unidad de desempeño de los docentes hoy es la escuela y es el equipo docente el que debe enfrentar esas cuestiones: los temas de convivencia, formación en valores, adicciones. Por eso hemos iniciado procesos de autoevaluación institucional para que analicen qué anda bien y qué no. En los diarios sale lo que anda mal, pero tenemos 50 mil escuelas, diez millones de alumnos y la mayoría funciona bien. Hay que apostar a eso y a formación más profesional en problemas nuevos, así como hablábamos de los medios, por ejemplo el tema adicciones, también es nuevo en la escuela, tenemos que apelar a nuevos conocimientos, capacitación en servicio, que es mucho más importante hacerla en la escuela (el director, el supervisor y los docentes, todos juntos), que seguir apostando a los cursos de capacitación individuales fuera de la escuela.
-Hay 6 millones de personas de entre 18 y 45 años que no terminaron la escuela secundaria. ¿Cómo se piensa reclutar a esa gente para que el Plan Fines sea significativo?
-El plan está pensado en dos grandes etapas: la primera ya empezó, está destinada a todos aquellos que hicieron hasta 5º año y no lo terminaron, que dejaron materias. Son muchos: en los últimos años el promedio es de 80 a 90 mil chicos por año que no egresan por esa causa. Se les estará ofreciendo la posibilidad de que rindan las materias que deben, les pondremos tutores. A partir de 2009 ya empieza el trabajo con los jóvenes adultos que deben un año, dos o todos. La estrategia está basada en ir a buscarlos a su lugar de trabajo, de participación social. Se están haciendo convenios con los sindicatos, ministerios, municipios, organizaciones sociales, barriales, de manera que tengamos casi un programa a la carta. Lo que no queremos, porque sabemos que no funciona, es ofrecerles el modelo de escuela nocturna a la cual tienen que ir todos los días. Sabemos que no vamos a llegar a los 6 millones, pero quisiéramos lograr un impacto muy significativo. Es un programa a término, la población tiene que saber que tiene esta oportunidad y la tiene que aprovechar. Esto no va ser eterno. En los próximos días vamos a firmar convenios con 40 sindicatos.
-Las estadísticas muestran también que la mitad de los chicos no termina el secundario. El ministerio habla de hacer foco en la reforma de ese nivel. ¿Por dónde pasa esa transformación y en qué tiempos?
-El segundo semestre del año lo vamos a dedicar a debatir sobre la nueva escuela secundaria. Estamos iniciando consultas sobre los primeros borradores, vamos a elaborar un nuevo borrador más avanzado. La primera medida concreta de transformación es hacer el debate nacional. Hay muchos problemas de la secundaria que desde el momento que ha sido declarada obligatoria son problemas y que antes no lo eran, se lo veía como algo natural: si hoy uno tiene en una escuela cinco divisiones de 1er. año y una de 5º...
-Es decir que cuatro de los cinco que empiezan no terminan...
-Hasta antes de la sanción de la ley eso no era un problema grave, hoy es una ilegalidad. Seamos serios, no se va resolver esto de un día para otro, pero sí necesitamos avanzar en esa línea de desnaturalizar algunos problemas. Quisiéramos que esta nueva escuela tenga un eje fundamental en la orientación. Un chico al terminar la secundaria tiene que ser capaz de decidir qué quiere seguir estudiando. Si no quiere estudiar, en qué quiere trabajar, en qué tiene que estar formado en el desempeño ciudadano, definir su proyecto de vida. Tiene que haber una escuela secundaria que ofrezca posibilidades de aprendizaje en todas las dimensiones, en lo científico, artístico, humanístico, deportivo. No hay manera de saber si uno es capaz de algo si no hace la experiencia. También implica un cambio en los métodos de evaluación. Todos los métodos de evaluación de la escuela tradicional estaban basados en la idea de que si alguien no aprendía se iba. Hoy tenemos la obligación de que todos aprendan, por eso pensamos en una escuela secundaria con mayor característica institucional: que los profesores sean profesores de la institución, que tengan horas de trabajo institucional, que trabajen en equipo, que ejerzan cierto monitoreo sobre los chicos que están necesitando mucha guía, que haya más adultos significativos en la secundaria. Estos cambios no se hacen por decreto, son cambios culturales, tanto de los profesores y los alumnos como de las familias. Es un proceso largo.
-¿No van a tardar 80 años para que se aplique plenamente?
-Esperamos que no, porque ahora los procesos son más rápidos, pero no pidamos que en cuatro o cinco años esté resuelto.
-Respecto de las 500 mil becas de nivel medio, ¿hay un seguimiento en cuanto a la continuidad de los chicos en el sistema?
-Lo que estamos dando como beca, en algunos casos no es suficiente. Estamos dando una beca de 600 pesos por año. Lo que nos está pasando es que un chico de 15, 16, 17 años si se consigue un trabajo deja la escuela. Estamos en un momento especial porque empieza a haber trabajo, el chico tiene la opción de estudiar o trabajar, y las familias no están tan bien como para no necesitar que el chico trabaje para cubrir sus necesidades. La ayuda de la beca es importante. La reflexión que nos hacemos es si no estuvieran esas becas sería mucho peor. Sabemos que esta estrategia tiene que mantenerse, pero la verdad es que tiene que ser transitoria; confiamos en que el país crezca y en que la distribución del ingreso sea cada vez más justa como para que no haya necesidad de que el Estado tenga que subsidiar a la familia para que pueda enviar a sus hijos a la escuela obligatoria. En un país con la distribución de la riqueza justa no habría necesidad de hacer esto. Si tenemos que aumentar la cantidad de becarios quiere decir que está aumentando la cantidad de pobres y eso no es una buena señal.
-En varias provincias, los sindicatos docentes piden una recomposición salarial por los aumentos de precios. ¿Hay posibilidad de aumentos en el marco de la paritaria nacional?
-Por ahora no está en la agenda.
-Usted tenía buen diálogo con Alberto Fernández. ¿Qué expectativa tiene sobre el nuevo Jefe de Gabinete, Sergio Massa?
-A Massa lo conozco de su gestión en la Anses muy transitoriamente y después como intendente de Tigre, muchas veces colaboramos en los programas educativos del municipio. Me parece un hombre muy inteligente, activo, con gran capacidad de gestión, confío en que nos vamos a poner a trabajar rápidamente. Iniciaremos un vínculo que, creo, va a ser tan positivo como lo fue con Alberto Fernández. Quizás haya cambios de estilo personal, pero estoy muy esperanzado y confiado en que esto va a andar.
-Como ministro independiente ya tuvo muchos actos peronistas...
-No. Tuve actos no peronistas, del Gobierno, de las fuerzas políticas, intelectuales, que apoyan el proyecto del Gobierno. Nunca me sentí forzado, creo que los debates de estos últimos meses convocaron a un sector de la sociedad más que a un partido político. Este ministerio siguió trabajando con el mismo espíritu plural y abierto con el que lo venía haciendo.
-Es decir, cantando el Himno Nacional y no la Marcha Peronista.
-No creo que me hayas visto.
-Me sorprendería, pero bueno...
-Cantando el Himno y Aurora también.
Nota relacionada
Página 12, 28/07/2008
Sección: El País.
El consenso académico
-¿El proyecto de Ley de Educación Superior se va a tratar este año?
-Estamos en eso. Es otro de los temas que no ocupó ningún lugar en la atención pública y sin embargo hubo debates en el consejo de rectores, las universidades, en el Congreso. Nuestra idea es llegar con una propuesta que goce del mayor consenso posible y confío en que lo lograremos.
-A pesar de los realineamientos que aparecieron en el Congreso con la votación sobre las retenciones móviles a las exportaciones...
-No veo que esas diferencias políticas tengan la misma vigencia en el debate sobre las universidades. Lo que hemos comprobado en los debates entre rectores, estudiantes y profesores es que no existen divisiones que pasen por lo político partidario. Al contrario, noto mucho más consenso que diferencias. Las discusiones giran en hasta dónde puede llegar la ley, si tiene que ser general o más reglamentarista. Esperemos que el Parlamento y la sociedad tengan tiempo para debatir. Es preferible esperar un poco más y tener consenso, sobre todo porque necesitamos que la ley tenga continuidad.
-¿Van a presentar un proyecto?
-El proyecto que presente el Ejecutivo, como pasó con la Ley Nacional de Educación, va a ser discutido incluso con los propios legisladores.
-Hace poco, el ministro de Ciencia, Lino Barañao, dijo que las universidades no debían confundir autonomía con autismo. ¿Qué piensa?
-El Gobierno está promoviendo las carreras que son prioritarias para el desarrollo nacional: ingenierías, ciencias naturales, carreras científico-técnicas. No es que las ciencias sociales no tengan importancia, lo que pasa es que ahí no hay problema de demanda. Tenemos déficit en las carreras científico-técnicas, incluso sectores de la producción ven limitada su capacidad de crecimiento por falta de recursos humanos calificados. Nadie puede aislarse mucho, más si depende de los fondos públicos. Tenemos que establecer en la ley los mecanismos que traduzcan este comportamiento responsable, a través de mayor eficacia, procesos de acreditación, de la puesta al servicio a la comunidad del resultado de las investigaciones: que las universidades se comprometan con las necesidades sociales, en salud, educación, vivienda, trabajo y producción.
-¿La gratuidad se va a garantizar?
-La gratuidad está en la Constitución nacional.










